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Los famosos desfilan por el salón Gaudí Hombre de Barcelona

La Sala Oval del Palacio Nacional de Montjuic concentró anoche la expectación en torno a las propuestas del diseñador Antonio Miro, que mostró, entre la música del grupo Ketama en directo, uno de los alegatos más puros de su estilo. El desfile, que contó con la anunciada troupe de famosos del arte -como Ferran García Sevilla-, el deporte -José Guardiola- y el espectáculo -El Tricicle-, tuvo una ausencia: el pintor Miquel Barceló. Fuentes de la organización dijeron que éste anunció pocas horas antes la imposibilidad de acudir: "No ha dado razones, sólo que no se sentía con ánimos y que debía partir hacia París. Creemos que en el último momento se ha asustado".El de Miró fue el último desfile de la noche, pero el programa de la pasarela Gaudí Hombre se había abierto por la mañana con las propuestas de los diseñadores gallegos. Continuó con el de By Basi, que contó con un modelo de excepción, el actor francés Christian Vadim, hijo de Roger Vadim y Catherine Deneuve.

Christian Vadim

La moda ha hecho un alto en el camino y se acerca al hombre de una manera amable, con atmósferas táctiles bañadas en tonos crudos. La colección de By Basi, plagada de camisetas, polos y jerseys en punto de lino y algodón, se encarnó en el cuerpo espigado de Christian Vadim. "Hace siete años desfiló en Japón para Christian Dior, ahora he accedido porque me lo pidió un amigo. Es muy duro ser modelo, prefiero hacer teatro que es lo mío", confesó Vadim, que identifica su estilo de vestir con el tejano habitual, las botas y la cazadora de cuero. "Tengo algún traje de Dior o de Yves Saint Laurent, lo que me interesa de la ropa es la calidad del tejido y el corte, pero no me preocupan las marcas", añadió Vadim.Por la mañana los diseñadores gallegos orquestaron en una pasarela discreta una moda sin trampas que introduce un diseño comprensible, y que promete al usuario un disfrute ecológico mediante materias naturales como sedas y algodón y que juega a superar la ortodoxia formal de los clásicos coordinados.

Caramelo unió los colores paja y mostaza en americanas desestructurada s. Florentino recuperó la trenka de cuadros en tonalidades verdes y marrones de aspecto polvoriento. La resonancia étnica invadió los chalecos y los pantalones color canela que mostró Unicen. Las colecciones de Gene Cabaleiro y D'Aquino, al final de la mañana perturbaron voluntariamente la calma de cánones cromáticos, introduciendo notas cañeras de verdes y naranjas combinados con amarillos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de julio de 1993