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LA MUERTE DE DON JUAN DE BORBÓN

El Rey viajó a Pamplona en 25 ocasiones

Don Juan de Borbón ha pasado el último medio año de su vida internado en la Clínica Universitaria de Navarra. Ingresó el pasado 16 de septiembre aquejado de un cáncer de hipofaringe y boca de esófago, aunque la naturaleza de su enfermedad no se dio a conocer con este nombre hasta que entró en su fase terminal. En el momento del ingreso se habló de una afección cutánea.

Más adelante, se habló de un proceso tumoral. Laríngeo, dijeron durante semanas los portavoces de la clínica. Luego rectificaron. No podía ser laríngeo porque la laringe se la habían extirpado en 1988.

Don Juan empezó a visitar este centro médico en 1985: un chequeo realizado entonces detectó una formación polipoidea inespecífica en la laringe que fue cauterizada mediante un tratamiento de rayo láser. En diciembre del mismo año se le practicó una decorticación de la cuerda vocal izquierda y en 1988 la extirpación completa de la laringe. El 17 de julio y el 28 de agosto de 1992 don Juan volvió al centro médico para someterse a revisiones. La aparición de una fístula en la garganta fue el anuncio de que debería quedarse en Pamplona. El 16 de septiembre fue ingresado en la habitación 601, en la que habría de morir.

En este medio año largo la sexta planta de la clínica ha sido recorrida por muchas personalidades que visitaron en distintos momentos al conde de Barcelona. La familia real, naturalmente, en primer lugar: el Rey viajó en 25 ocasiones a Pamplona..

También acudieron la Reina y sus hijos, el Príncipe de Asturias y las infantas Elena y Cristina; las hermanas del Rey, las infantas Pilar y Margarita y el marido de ésta, el doctor Zurita; la condesa de Barcelona, quien pese a su avanzada edad visitó en nueve ocasiones a su esposo, la última de ellas el 24 de febrero; y nueve de los 10 nietos de don Juan.

Medalla de oro de Navarra

En las primeras semanas de ingreso en la clínica, Don Juan salía del centro con cierta asiduidad. Visitó el monasterio de Leire y el castillo de Javier y realizó otros recorridos por los alrededores de la capital navarra. Su última aparición en público fue en el acto de homenaje que le tributó el Gobierno foral al concederle, el 18 de enero, la medalla de oro de Navarra.

En su habitación y la contigua, reservada a sus colaboradores -en todo este tiempo no se ha movido de su lado su ayudante, el capitán de fragata Teodoro de Leste, y en las últimas semanas ha estado acompañado por el jefe de su Casa, el duque de Alburquerque-, Don Juan recibió a personalidades de la política, la judicatura, la nobleza, el clero, la banca y a gente de condición diversa, como una asociación de belenistas o el ciclista Miguel Induráin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de abril de 1993