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Largo periodo

La pregunta siguiente es ¿qué le ocurre a la gente infectada? El cuerpo parece incapaz de fabricar anticuerpos para luchar contra el virus, según Miriam Alter, lo que significa que una vacuna como la vacuna contra la hepatitis B probablemente sería inútil. Esto también puede explicar por qué las personas, una vez infectadas de hepatitis C, parecen permanecer infectadas y probablemente infecciosas durante el resto de su vida. Alter dice que el virus hace mutaciones en el cuerpo, "cambiándose de chaqueta" y frustrando los intentos del sistema inmunológico por reconocerlo.Los investigadores también van reconociendo que el virus puede tardar décadas en dañar el hígado. Últimamente, Seeff y sus colegas han publicado un estudio de seguimiento de más 1.500 pacientes que habían tenido transfusiones hace más de 18 años, para determinar si los que adquirieron la hepatitis C de la sangre donada presentaban una tasa de mortalidad más alta. La respuesta era negativa; pero Seeff añadió que muchos de estos pacientes eran ancianos ya y podían haber muerto de otras enfermedades antes de que los problemas hepáticos pudieran manifestarse. La pregunta importante, dice, es saber lo que pasa a la gente que adquirió la infección de joven.

Interferón

Seeff continúa con su estudio de los receptores de transfusiones y examinando sus archivos médicos para saber si los que sobrevivieron enfermaron de hepatitis y si el virus estaba dañando sus hígados. Según él, encuentra que la inmensa mayoría han sufrido daños en el hígado. Esto le lleva a sospechar que el virus finalmente puede causar daños en la mayoría de la gente infectada.

Este investigador y otros recomiendan que los pacientes de hepatitis C con evidencia de-activa inflamación hepática se mediquen con interferón. Según Jules Dienstag, especialista en el hígado en el hospital General de Massachusetts (Estados Unidos), esto no es una solución final. "Es sólo un pie en la puerta", dice.

De los pacientes de hepatitis C que toman el interferón, una cuarta parte responde, es decir, su nivel de enzimas del hígado vuelve a ser normal. Pero nadie sabe si los niveles normales de enzimas se traducen en la supresión de la enfermedad latente. Mientras tanto, se procede con pruebas clínicas de medicamentos como la ribavirina, que se espera que pueda combatir el virus. Los pacientes como Morán esperan los resultados ansiosamente.

Los centros de prevención y control de enfermedades estiman que, por lo menos, 150.000 personas se infectan de hepatitis C cada año, pero sólo 35.000 o 40.000 personas mueren cada año de enfermedades del hígado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de enero de 1993