Pistoleros de ETA cometen el segundo asesinato en tres días en pleno debate sobre una tregua

Dos tiros en la cabeza acabaron ayer con la vida de] funcionario de la prisión donostiarra de Martutene José Ramón Domínguez Burillo, mientras la ciudad trataba de recobrarse de la conmoción causada por el asesinato, en la noche de San Sebastián, del ex jugador de la Real Sociedad José Antonio Santamaría. El fallecido, nacido en Burgos hace 35 años, estaba soltero, era licenciado en psicología y formaba parte del equipo de educadores de la prisión. Desempeñaba tareas de animador cultural y de asistencia a los reclusos con problemas. Fue abatido cuando se dirigía a su trabajo, a las 7.40, frente al portal de su domicilio, en la plaza del Pilar, del mismo barrio de Martutene.

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Dos individuos le salieron al paso y le dispararon a quemarropa dos tiros, efectuados según los vecinos, con un intervalo de dos o tres segundos.Al escuchar las detonaciones, algunos vecinos se asomaron a la calle, pero, debido a la oscuridad reinante a esa hora y al obstáculo visual de los coches aparcados, no llegaron a detectar la presencia en la acera de enfrente de un cuerpo caído. Alcanzado por dos disparos mortales de necesidad, José Ramón Domínguez permaneció desangrándose durante unos veinte minutos, hasta que fue descubierto por un niño de 10 años que iba a la escuela.

Los vecinos que acudieron en su auxilio encontraron a la víctima encharcada en sangre. Entonces, algunos recordaron que inmediatamente después de escuchar las detonaciones vieron correr a dos individuos -uno de ellos con pelo corto por delante y largo por detrás- vestidos con cazadoras y que se separaron al llegar a una callejuela cercana.

La policía recogió en el lugar dos casquillos 9 milímetros marca SBP, la misma munición utilizada el pasado martes en el asesinato de José Antonio Santamaría y en atentados perpetrados tiempo atrás en Barcelona. José Ramón Domínguez ingresó cadáver a las 9 de la mañana en el hospital de la Cruz Roja de San Sebastián tras fracasar los intentos de reanimación realizados en la unidad médica desplazada al lugar.

Una bala le atravesó la cabeza a la altura de las sienes, y la otra penetró por detrás de una oreja y salió por el cuello. En el lugar del suceso, Gregorio Ordóñez, concejal del PP, comentó con amargura que las propuestas de reinserción o de negociación con ETA "cargan las pistolas" de la banda armada. Señaló que la la única alternativa es encarcelar a todos los terroristas y que lo demás, a la vista de la actitud de ETA, es seguir haciendo el ridículo".

Según Jaime Hernández, di rector de la prisión de Martutene, el asesinado era "un hombre de temperamento bonachón", que desde que llegó a San Sebastián, en mayo de 1985, se mostró siempre preocupado por mejorar la vida de los reclusos. Negó que la víctima hubiera tenido altercado alguno o amenazas, y dijo que el asesinato había consternado no sólo a sus compañeros, sino también a parte de los 280 presos de esa cárcel, 13 de los cuales son miembros de ETA.

Nada más conocer el crimen, las reclusas de Martutene organizaron una colecta para enviar una corona de flores al funeral del funcionario, que se celebrará a mediodía de hoy en la parroquia de la Sagrada Familia de Burgos.

El atentado, segundo en el plazo de tres días, se produce en un momento en etarras confinados en Francia y antiguos miembros de la organización intentan promover un debate interno y un largo periodo de inactividad violenta, a la búsqueda de una salida definitiva.

El rebrote terrorista, puede interpretarse como el intento de zanjar ese debate y apuntalar la línea oficial de la organización. De la misma manera, puede considerarse la posibilidad de que ETA pretenda una vez más exhibir su capacidad de matar para dialogar en una posición de fuerza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 22 de enero de 1993.

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