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La ONU teme que Cristiani incumpla sus compromisos de paz en El Salvador

El Salvador

La orden general del Ministerio de Defensa de El Salvador del 31 de diciembre no se ajusta a las recomendaciones de la Comisión ad hoc para la depuración de los elementos de las Fuerzas Armadas más implicados en graves violaciones de los derechos humanos. La ONU estima, en principio, que el secretario general, Butros Gali, va a tener que acusar al Gobierno de Alfredo Cristiani de incumplir sus compromisos para llevar la paz al país.En una declaración emitida ayer por la oficina del portavoz de la ONU, Joe Sills, se recuerda que el presidente salvadoreño Alfredo Cristiani se comprometió a reflejar en la orden general de fines de año las recomendaciones sobre pase a situación de retiro o transferencia de los oficiales cuyos nombres aparecían en la lista de la Comisión y se hace notar que si se confirma que el boletín de prensa del Ministerio de Defensa salvadoreño, recibido en la ONU, contiene la totalidad del movimiento de personal militar, el secretario general, Butros Gali, "deberá llegar a la conclusión de que el Gobierno no ha cumplido con su. compromiso, reafirmado - por el presidente Cristiani en carta de 29 de noviembre de 1992".

"El secretario general ha sabido que el presidente Cristiani enviará dos emisarios a la ONU el martes", dice la declaración, que manifiesta su esperanza "de que los emisarios podrán aclarar la ausencia en la orden general del 31 de diciembre de 1992 de la lista completa de oficiales contenida en las recomendaciones de la Comisión".

Lo más notable de la depuración presidencial es el envío de dos coroneles como agregados militares a sendas embajadas y la expulsión del Ejército de otros tres militares ya procesados por otros crímenes. En total, deberían haber sido depurados más de un centenar de militares, pero la realidad es que decenas de oficiales implicados en graves tropelías durante los 12 años de guerra civil han sido mantenidos en sus puestos.

La guerrilla, que aún mantiene armas en sus arsenales, ha hecho saber que no satisfacer a la ONU supondrá una nueva grave crisis para El Salvador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 1993