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España es el primer país inversor en el proceso de privatizaciones de Argentina

En el año del Quinto Centenario de la conquista de América, las empresas españolas culminaron el desembarco de sus inversiones en Argentina hasta alcanzar el primer lugar entre las extranjeras. Las experiencias de Iberia y Telefónica, las dos compañías foráneas que han invertido en este país, tocan los dos extremos de consideración. Los argentinos consideran el primer caso un fracaso y el segundo un éxito. El programa de privatizaciones del Gobierno argentino ha proporcionado unos ingresos de 7.627 millones de dólares al Estado.

El equipo económico del Gobierno argentino de Carlos Menem, que conduce el ministro, Domingo Cavallo, forzó en 1992 la marcha de su plan de privatizaciones hasta superar el punto de no retorno en la transformación de los activos del Estado. Durante el pasado año se han vendido 25 empresas, muy por encima de las ocho que se lograron privatizar entre 1990 y 1991. Además, el Gobierno ha entregado en concesión o licitado los servicios de otras 19 empresas públicas.Para 1993 aún están pendientes de su venta bienes y acciones de la compañía petrolera del Estado, las petroquímicas, algunas centrales eléctricas y la Caja de Ahorros, pero los principales objetivos del programa de privatizaciones: los servicios de agua, electricidad, gas, teléfonos, ferrocarriles ya están en manos de empresas privadas.

La venta de las joyas de la abuela, tal como las llaman los partidos que se oponen al plan económico, le ha reportado al Tesoro 7.627 millones de dólares (unos 800.000 millones de pesetas) en efectivo y en títulos de la deuda externa, según el valor que estos tenían en el mercado al momento de realizarse cada operación.

Por delante de EE UU

El 40,25% de ese total fue invertido por las 10 familias económicas más importantes de Argentina, conformadas en grupos o asociadas. Las empresas españolas siguen e estas familias, con un 14,76% del total del capital invertido en la compra de los bienes del Estado argentino. Las inversiones de origen español están muy por delante de las provenientes de Estados Unidos, Italia, Francia, Chile y Canadá, que les siguen en ese orden.

Las dos empresas emblemáticas del proceso de privatización son también españolas. Iberia y Telefónica han sido las primeras en llegar para aprovechar las oportunidades, y cargan ahora con las consecuencias de casi dos años de gestión. Los funcionarios del Ministerio de Trabajo del Gobierno de Argentina, que deben mediar en el conflicto entre los trabajadores de Aerolíneas Argentinas y la nueva administración de la empresa, han enviado notas de disculpa al embajador de España por la quema de dos banderas españolas durante una manifestación, pero admiten en privado que la gestión de los ejecutivos destinados por Iberia "ha sido un desastre".

El modelo con el que se compara a Iberia es la administración de Telefónica, una empresa que comenzó a funcionar también con la oposición de sus trabajadores, pero que resolvió en paz la transición. Las acciones de Telefónica mantienen alta su cotización en Bolsa, y su imagen pública ha crecido hasta el punto de que los bonaerenses, empobrecidos y molestos, aceptaran la necesidad de la empresa de colapsar media ciudad de Buenos Aires para mejorar el servicio. Las encuestas privadas confirman la aprobación sobre la gestión de Telefónica y el descrédito de Iberia.

El conflicto entre Aerolíneas Argentinas y su personal, tiende a agravarse. El Gobierno argentino, que ha recomprado parte de la empresa y tiene el 43% de las acciones, reconoce las razones que tuvo Iberia para suspender, licenciar y despedir a casi 800 trabajadores, pero critica duramente el procedimiento empleado. La negociación está paralizada y los sindicatos inician mañana una nueva huelga, a pesar de las advertencias del Ministerio de Trabajo, que ha declarado un periodo de conciliación obligatoria para las partes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 1993

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