El meollo de la discusión

El Fondo de Cohesión constituye el meollo de la discusión que debe culminar en Edimburgo. Los países partidarios de convertir la Comunidad Europea (CE) en una zona de libre cambio, con el Reino Unido en cabeza, consideran que la dotación del fondo constituye el rescate que hay que pagar a los cuatro países pobres (España, Grecia, Irlanda y Portugal) a cambio de la ampliación de la Comunidad.Intentan por ello disminuir su factura tanto corno sea posible desde los 10.000 millones de ecus (1,4 billones de pesetas) previstos inicialmente para cinco años hasta la cifra británica de 12.250 millones de ecus para siete años, o desde los 1.500 millones de ecus previstos para 1993 hasta los 1.000 que propone el Reino Unido.
España, como auténtico artesano del fondo, tiene una concepción diametralmente opuesta. El Gobierno de Felipe González había calculado que la tendencia presupuestaria llevaba a convertir a España en un contribuyente neto a la Comunidad, por lo que era preciso hallar un mecanismo de compensación. El Gobierno optó por encontrar un mecanismo políticamente justificado para sustentar la reclamación. La objetividad viene determinada por el desfase de renta: sólo entran los países que globalmente tengan el 90% de la media de la CE.


























































