Noruega solicita la adhesión a la CE y acepta el Tratado de Maastricht

La primera ministra de Noruega, Gro Harlem Bruntland, pidió ayer la adhesión de su país a la CE, en una carta que remitió al primer ministro británico, John Major, presidente semestral del Consejo de Ministros de la CE. Bruntland viajó a Londres para hacer entrega personalmente de la petición, y luego a Bruselas, donde se entrevistó con el presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors.

Es la cuarta vez que Noruega solicita entrar en la Comunidad Europea (CE). En 1962 y 1963, su adhesión fue vetada por Francia. En 1970, fue rechazada en referéndum. También ahora, los noruegos deberán ratificar la adhesión en una consulta que, si se celebrara ahora, arrojaría un resultado negativo, según las encuestas.Los principales problemas que plantea la adhesión se plantean en el terreno de la pesca, principalmente la de ballenas, limitada por la CE; y en la agricultura ártica y de alta montaña, fuertemente subvencionada e incompatible en algunas cuestiones con la política comunitaria.

La carta de la primera ministra acepta la jurisprudencia europea a partir del Tratado de Maastricht, como hiciera en su día el Gobierno finlandés en su solicitud de adhesión.

Con Noruega, son ya cinco los países de la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio) e integrantes del nuevo Espacio Económico Europeo que han presentado sus peticiones. Lo habían hecho ya Austria, Finlandia, Suiza y Suecia.

La ampliación de la CE a estos países se enfrenta, como principal obstáculo, con la situación de ratificación del Tratado de Maastricht. La cumbre de Lisboa condicionó las conversaciones de adhesión a la ratificación del tratado y la aprobación de las perspectivas financieras de la CE para los próximos años, el llamado Paquete Delors II. La ratificación del tratado de Maastricht no se producirá probablemente antes del verano en el Reino Unido y el segundo referéndum danés será en mayo, como pronto.

Los países escandinavos, que esperaban empezar sus conversaciones de adhesión bajo la presidencia danesa en el primer semestre de 1993, tras la maduración de la petición bajo la presidencia británica, verán frustradas así sus expectativas.

Los países de la EFTA, y más en concreto los escandinavos, deseaban que la cumbre de Edimburgo diera la luz verde a la ampliación. Ahora sólo pueden esperar que prosperen las propuestas de daneses y de británicos de empezar las conversaciones de ampliación de forma informal, a la espera de la ratificación de Maastricht.

Para que se produzcan negociaciones oficiosas se necesitará que los Doce aprueben el Paquete Delors II, según fuentes de los llamados países de la cohesión (España, Grecia, Portugal e Irlanda), candidatos a beneficiarse de los fondos de cohesión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de noviembre de 1992.

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