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GUERRA EN LOS BALCANES

España teme una 'limpieza étnica' de albaneses en Kosovo

El Gobierno español teme que se produzca en breve una deportación masiva de albaneses de Kosovo hacia Macedonia, según indicaron ayer fuentes diplomáticas. Informes que obran en poder del ministro de Asuntos Exteriores, Javier Solana, señalan que el presidente de Serbia, Slobodan Milosevic, considerado como, el principal instigador de la guerra desatada por los serbios, y el jefe de Estado yugoslavo, Dobrica Cosic, han alcanzado un acuerdo en este sentido.

Para intentar evitar este trasvase de población albanesa, Solana es partidario de que la próxima cumbre comunitaria de Edimburgo ponga énfasis en la inviolabilidad de las fronteras de Macedonia, aunque parece difícil que los Doce lleguen a reconocerla formalmente a causa de la oposición de Grecia.

Con el propósito de analizar con Solana la situación en los Balcanes, David Owen, copresidente de la Conferencia Internacional de Paz sobre la antigua Yugoslavia, pasará hoy unas horas en Madrid. Solana aprovechará la ocasión para brindar su apoyo al proyecto francés de consagrar a Bosnia una sesión, ministerial de la conferencia.

Desde que, en primavera, el primer ministro griego, Constantino Mitsotakis, desestimó, según fuentes diplomáticas, a causa del riesgo de una intervención militar turca, una sugerencia de Milosevic de repartirse Macedonia, Serbia proyecta "aligerar el peso" de la población albanesa en Kosovo, transfiriéndola a la única república ex yugoslava que no goza del reconocimiento internacional.

Cuna de los serbios

Cerca de un 90% de los casi dos millones de habitantes de Kosovo, una región que los serbios consideran como la cuna de su etnia, son de origen albanés, mientras el resto son serbios. Por lo menos un 22% de los 2,3 millones de habitantes de Macedonia son albaneses y están representados en el Gobierno de Skopje.Los incidentes del 8 de noviembre en Skopje, en los que murieron cuatro personas y hubo una docena de heridos, han reavivado el temor a que se extienda la guerra a una Macedonia que Atenas no quiere reconocer con ese nombre porque considera que implica una amenaza anexionista sobre una zona del norte de Grecia poblada por una minoría eslava.

Además de proclamar la intangibilidad de los confines, la cumbre europea supeditará el reconocimiento de Macedonia, si prosperan las ideas del Reino Unido y de Alemania, a una modificación de su Constitución en la que deberá renunciar expresamente a cualquier revindicación territorial. La república podría utilizar el nombre de Macedonia, pero sólo como adjetivo.

Para abortar esta iniciativa y mantener la posición comunitaria favorable a Grecia adoptada por la cumbre de Lisboa, Mitsotakis viaja a varias capitales. Ayer pasó por París, donde le recibió el presidente Mitterrand.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 1992