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Fracasa la expedición que buscaba los restos de Saint Exupéry

El reposo del padre de El principito no será turbado por los eternamente curiosos seres humanos. La expedición que buscaba el lugar donde, el 31 de julio de 1944, cayó el avión de guerra pilotado por Antoine de Saint Exupéry terminó el miércoles con un completo fracaso. Pese a que se ha hurgado en el lugar durante varias semanas el viejo mar Mediterráneo se ha negado a revelar el secreto de la tumba del escritor francés.A mediados del pasado octubre, el Instituto Francés de Investigaciones para la Explotación del Mar (Ifremer) había comenzado a rastrear mediante submarinos de bolsillo las profundidades situadas frente a las costas de Niza. Ese trabajo le había sido encargado por la asociación internacional constituida hace unos meses con la intención de localizar los restos del escritor y piloto francés. Pero tras peinar con toda suerte de instrumentos modernos más de 100 kilómetros cuadrados de suelo submarino, el Ifremer ha tenido que darse por vencido.

El avión de Saint Exupéry, un P38 Lightning, salió en la mañana del 31 de julio de 1944 de la localidad corsa de Bastia para efectuar una misión de reconocimiento en el territorio continental francés, ocupado en aquellas fechas por los alemanes. Su pista se perdió en las proximidades de la Costa Azul y nunca se ha sabido con exactitud si fue abatido por un caza alemán o sufrió algun tipo de accidente.

Las fracasadas investigaciones se basaban en el testimonio de un muchacho de la localidad de Biot, cerca de Niza, que el día de la desaparición del autor de El principito escribió en su diario que, al mediodía, había visto estrellarse contra el agua un avión de guerra.

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