Decenas de miles de estudiantes piden en Río de Janeiro la renuncia de Collor

Agencias
Río de Janeiro - 21 ago 1992 - 22:00 UTC

Decenas de miles de estudiantes -20.000 según la policía militar y 60.000 según los periodistas- manifestaron ayer en Río de Janeiro para, exigir la renuncia del presidente de la república, Fernando Collor de Mello, que se enfrenta a graves denuncias de corrupción. "Llora Fernandito llora, tu tiempo se acabó" y Iadrón, ladrón", gritaban los manifestantes al desfilar por una de las más concurridas avenidas del centro de la ciudad.Era la primera vez desde las grandes protestas estudiantiles de la década de los 1960 que los universitarios lograban llenar las calles de la ciudad. Esta manifestación se produce cinco días después de otra, más multitudinaria todavía, en Brasila, y tres días antes de que la comisión parlamentaria encargada de investigar las acusaciones contra el jefe de Estado haga públicas sus conclusiones. El jefe de la comisión, Benito Gama, afirmó hace unos días que la solicitud de que el, presidente sea sometido al impeachment -un proceso que puede durar varios meses- le parecía "inevitable".

La situación, mientras tanto, se complica por momentos para Collor. Los mercados financieros han reaccionado de manera muy desfavorable a los rumores, cada vez más extendidos, según los cuales varios miembros del Gobierno, incluyendo los responsables económicos, podrían renunciar en los próximos días por desacuerdo con el presidente. El Banco Central brasileño tuvo que vender dólares para intentar sostener la cotización del cruzeiro, la moneda nacional, cuyo valor en el mercado negro sufrió un fuerte bajón.

Collor acaba por otra parte de perder otro aliado importante: el gobernador de Río de Janeiro, Leonel Brizola, un populista de izquierda, quien había expresado su apoyo al presidente electo por temor a que su destitución pudiera desestabilizar el régimen democrático. Brizola reconoció el jueves que había recibido "informaciones convincentes" sobre la culpabilidad de Collor, y afirmó que no había razón para "impedir un juicio por responsabilidades a quien le corresponda, incluso al presidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de agosto de 1992.

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