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La misión de la ONU sale del Ministerio de Agricultura iraquí con las manos vacías

Bagdad / Washington

La misión de la ONU encargada de registrar el Ministerio de Agricultura iraquí abandonó ayer el edificio con las manos vacías. "No hemos encontrado ningún material" relacionado con armas de destrucción masiva, declaró el jefe del equipo, el alemán Achim Biermann. Lo inspectores, no obstante, hallaron rastros de mudanza de muebles.

Tras dos días de pesquisas los investigadores dieron por concluida su misión. "El equipo ha podido realizar una investigación detallada y completa", señaló Biermann, que no descartó la posibilidad de que algún documento comprometedor haya sido sacado del edificio en las tres semanas que ha durado la crisis.Bagdad negó la entrada a otro equipo de la ONU bajo la excusa de que la mayoría de sus miembros eran "norteamericanos y espías". Después de que Estados Unidos se manifestara dispuesto obligar por la fuerza a Irak a cumplir las condiciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU, el Gobierno iraquí llegó a un acuerdo con la ONU por el que ninguno de los miembros del equipo al que se permitiría el acceso al Ministerio de Agricultura sería estadounidense ni de los demás países implicados directamente en la ofensiva contra Irak de enero de 1991.

Biermann no quiso dar muchas explicaciones sobre las 10 horas en las que sus hombres registraron el edificio de siete plantas e indicó que primero deberán llegar a una conclusión final.

El equipo, junto con el sueco Rolf Ekeus, responsable máximo de la ONU para neutralizar el armamento iraquí, y otros dos investigadores norteamericanos que no entraron en el ministerio salieron anoche hacia Bahrain. Ekeus se entrevistó antes de partir con el viceprimer ministro, Tarek Aziz, con el que trató sobre la seguridad del personal de la ONU deplegado en Irak.

Sadam nada en el Tigris

Mientras tanto, el presidente Sadam decidió repetir su hazaña de 1959, cuando tras participar en el atentado contra el entonces primer ministro Abdel Karim Kasem se vio forzado a cruzar el Tigris a nado para refugiarse en Siria. Una veintena de hombres acompañaron al presidente en su trayecto acuático que fue, posteriormente, retransmitido por la televisión nacional.

Por otra parte, en Washington se encuentran los representantes de la oposición iraquí: dos kurdos, dos shiíes y dos suníes, que buscan el respaldo estadoundiense para terminar con el régimen de Husein. La delegación, antes de entrevistarse con el secretario de Estado James Baker, a última hora de la tarde, declaró por la cadena de televisión CNN que una nueva intervención armada en Irak sólo beneficiaría a Sadam Husein.

El secretario de Defensa estadounidense, Richard Cheney, declaró que el eventual ataque a Irak no es inminente, aunque EE UU no tolerará nuevos desafíos. Si bien el portaviones John F. Kennedy ha suspendido su viaje hacia el Mediterráneo, el Pentágono ha ordenado el envío de una batería de misiles antiaéreos Patriot al emirato de Bahrain y mantiene la maniobra conjunta EE UU-Kuwait, que comenzará el próximo día 2.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de julio de 1992

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