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REFORMA DE LA LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL

Federales contra piratas

La gallina de los huevos de oro del canon por derechos de autor está en las cintas vírgenes de vídeo y audio. La cifra de ventas que el año pasado se registraron en España, según un informe de la empresa auditora Nielsen, ascendió a 28 millones de unidades.

En cambio, según el citado informe y confirmado por los propios fabricantes, el número de cintas vendidos con todos los requisitos en el citado año, ascendió exactamente a la mitad.

Este dato lleva, tanto a las entidades de gestión como a los fabricantes-importadores, a reconocer la existencia de un mercado pirata, tanto de aparatos como de cintas, que asciende al 50%, en éstas últimas.

Los fabricantes-importadores están organizados mayoritariamente en tres asociaciones: Anfima, Aniel y Ariris. Ellos mismos, según un directivo de Aniel, Javier Asensio, se autodenominan, federales, para distinguirse de aquellos, los piratas, que no pagan ni impuestos ni derechos arancelarios.

"La culpa de este mercado fraudulento la tiene el Ministerio de Economía y Hacienda, que no ejerce el control oportuno a través de las aduanas", según Asensio. Precisamente, en lo único que están de acuerdo creadores y frabricantes-importadores es en la necesidad de que el nuevo canon conste en las facturas a los detallistas, así como que se contemple la responsabilidad penal de los comerciantes. Según cálculos de los creadores, los autores percibirán por el canon de derechos de autor unos 7.000 millones de pesetas anuales, cifra que puede verse rebajada por la existencia de los piratas. En ello se amparan los fabricantes-importadores que afirman: "No nos negamos a pagar, pero que paguen todos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 1992