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Bush promete contribuir a la reconciliación racial en Los Ángeles

El presidente George Bush prometió ayer, mientras visitaba las ruinas del distrito devastado por la revuelta de hace una semana, toda la ayuda federal necesaria para reconstruir la ciudad de Los Ángeles y contribuir a la reconciliación racial. El recorrido fue vigilado por la policía, que tomó fuertes medidas de seguridad para evitar que la irritación popular desembocase en violencia durante la visita presidencial.

El hotel en el que se alojó el presidente permaneció durante casi todo el día rodeado de manifestantes que culpaban a la policía de los disturbios en los que murieron 58 personas.Acompañado por el alcalde de la ciudad, Tom Bradley; el gobernador de California, Pete Wilson, y cientos de agentes secretos, Bush inició a las siete de la mañana una gira por las calles en las que ocurrieron los principales actos de violencia.

El presidente anunció un primer crédito federal de 600 millones de dólares (más de 60.000 millones de pesetas) para los propietarios de los establecimientos destruídos. Las pérdidas causadas por los disturbios rondan los 3.000 millones de dólares. Con su visita de dos días, Bush intenta atajar los efectos negativos de la revuelta provocada por el caso Rodney King en su campaña para la reelección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de mayo de 1992

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