De Klerk someterá a referéndum su plan para acabar con el 'apartheid'

Erik Van Ees|Agencias

El presidente surafricano, Frederik de Klerk, decidió ayer poner en juego su futuro político y, tras sufrir su partido una espectacular derrota frente a los nacionalistas en una elección parcial, anunció que convocará próximamente un referéndum entre la población blanca sobre su política de reformas y desmantelamiento del apartheid para medir el apoyo que ésta tiene. Si lo pierde, dijo, dimitirá.La fecha de la consulta y la pregunta que se planteará en ella se anunciarán la próxima semana. De Klerk pretende someter a votación su liderazgo para representar a los blancos en las negociaciones que habrían de hacer posible un futuro de poder multirracial en Suráfrica, en lugar del práctico monopolio del poder por parte de la minoría blanca en el sistema de apartheid.

Según declaró De Klerk, el referéndum se celebrará "antes del comienzo de Codesa 2", la reunión para negociar las bases de una Suráfrica democrática, prevista para finales del próximo mes.

La decisión de celebrar un referéndum fue anunciada menos de 24 horas después de que el partido nacional liderado por De Klerk fuese derrotado en unas elecciones parciales en las que el partido conservador -de extrema derecha- le arrebató, con una amplia mayoría, el escaño de Potchefstroom, en el Transvaal occidental.

Los portavoces del partido conservador declararon ayer que la derrota electoral del partido nacional demuestra que el Gobierno ya no cuenta con el apoyo del electorado blanco para seguir representándolo en la mesa de negociaciones de Codesa. El dirigente del partido, Andries Treurnicht, pidió al Gobierno la celebración inmediata de elecciones generales.

Oposición de Mandela

El líder del Congreso Nacional Africano (ANC) -que representa a la mayoría negra en las negociaciones de Codesa- se entrevistó ayer con De Klerk para discutir el anuncio del referéndum. Depués de la entrevista, el ANC difundió un comunicado, firmando también por los comunistas surafricanos, en el que se rechaza la convocatoria "y cualquier otra acción que permita que los blancos dispongan de derecho de veto sobre el futuro del país".

Sin embargo, De Klerk ha pedido a las otras partes implicadas en las negociaciones para la nueva Constitución, así como a los partidos que le apoyan, que no interpreten el referéndum como un veto blanco al proceso de reformas políticas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de febrero de 1992.

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