La sobreexplotación hídrica amenaza las huertas de Almería, Alicante y Murcia

La sobreexplotación de los recursos hídricos amenaza con convertir en desiertos estériles, en el plazo de 50 a 100 años, las ahora ricas huertas de Alicante, Murcia y Almería, según Juan Bautista Marco, catedrático de Ingeniería Hidráulica de la Politécnica de Valencia.

"No tengo más remedio que decir que la situación y las consecuencias de la sobreexplotación de los recursos hídricos en España es muy alarmante. En toda Europa no existe un área geográfica tan extensa como la que abarca el sureste español donde el grado de explotación del agua alcance cotas tan elevadas", afirma el catedrático de la Universidad Politécnica de Valencia Juan Bautista Marco tras la elaboración de un informe solicitado por el Parlamento Europeo sobre la Desertificación y los recursos hídricos en la Europa comunitaria.

En su conjunto, los expertos han calculado que la explotación de los recursos hídricos en estas tres provincias españolas alcanza un 150%. Esta cifra habla por sí misma si se la compara con los porcentajes de explotación de otras zonas europeas en riesgo de desertificación.

En la región italiana de Apulia Basilicata la sobreexplotación de los acuíferos no llega al 60%, y en el Algarve (Portugal), al 40%. En España, la provincia de Valencia, algunas zonas de Granada y parte de Castilla-La Mancha o del valle del Ebro también tienen problemas de sobreexplotación de los recursos hídricos, aunque la situación no resulta, de momento, tan alarmante.

"El problema de la sobreexplotación acuífera", señala Marco, "es la salinización del agua y, por consiguiente, del suelo. Los ríos de la zonas áridas llevan más cantidad de sal que los de las húmedas. Esto pasa, por ejemplo, con el Segura. El agua del Segura es utilizada una y otra vez para regar los campos, por lo que la concentración de sal es cada vez mayor. El resultado es que la sal se va depositando en el suelo y con el tiempo lo convierte en un desierto". "Todos los expertos", añade el catedrático, recurriendo a un ejemplo histórico, "saben que el hundimiento de las civilizaciones mesopotámicas tuvo su origen en la sobreexplotación de los acuíferos y la salinización del suelo".

Desertificación irreversible

Para este científico valenciano la situación española es especialmente grave porque la sobreexplotación está directamente relacionada con la agricultura. "En el momento en que los agricultores ya no tengan agua para regar sus campos tendrán que abandonar los cultivos y entonces la desertificación es irreversible", asegura Marco, que ve como única solución la puesta en marcha efectiva del trasvase Tajo-Segura.

"La única solución es dar el agua suficiente, incluso para que sobre. Ningún Gobierno se ha atrevido a realizar definitivamente una política de reparto de los recursos hídricos porque a nadie le gusta que le quiten el agua que tiene. Además, hace falta una política bastante conservadora en cuanto a la expansión del regadío", concluye Marco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de enero de 1992.

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