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Los actores aprueban por unanimidad el paro contra la política cultural socialista

Primera huelga generalizada de los profesionales en periodo democrático

Un total de 200 actores de cine, teatro, televisión y doblaje aprobaron por unanimidad en la madrugada de ayer secundar la jornada de paro del próximo día 12 de diciembre convocada por la Unión de Actores. Desde 1975 no se ha producido un paro generalizado del sector, contra la política cultural de un Gobierno, según Fernando Marín, secretario general de Unión de Actores. Aproximadamente la mitad de los profesionales nacionales del sector se concentran en Madrid. La asamblea de los actores se celebró en el teatro Albéniz con la ausencia de los intérpretes de mayor éxito hoy, menos Imanol Arias y Ana Belén.

Una joven pareja que paseaba a la una de la madrugada, de ayer por los aledaños del teatro Albéniz se sorprendió al ver caras tan conocidas como las de Imanol Arias, Ana Belén, Emilio Gutiérrez Caba, Manuel Galiana o Iñaki Miramón. La pareja preguntó el nombre de la obra que se estrenaba. En el interior del teatro, sin embargo, un total de 200 actores de cine, televisión, teatro y doblaje se preparaba para otro tipo de representación: la asamblea consultiva convoca da por la Unión de Actores. El acto apenas duró una hora y media, y los asistentes aprobaron por unanimidad el paro del próximo día 12.La jornada de protesta, según afirmó Fernando Marín, será secundada por otras agrupaciones de directores de cine, directores de escena, productores de cine y de teatro, tramoyistas, profesionales de la danza, de la música y artistas plásticos. Estas asociaciones está previsto que firmen el viernes el manifiesto de los convocantes.

Safisfacción

Al final de la asamblea, la sensación era de satisfacción. "Por primera vez en mucho tiempo", comentó Pedro Mari Sánchez, "somos conscientes de que no es una mera cuestión laboral, sino de defensa de la cultura". Ana Belén puntualizó que "no se trata de quedarse en paro, sino de quedarse sin una identidad cultural, sin industria del cine, sin teatros, porque, de seguir así, dentro de poco todo será anglosajón". Para Emilio Gutiérrez Caba, no es una mera invasión cultural anglosajona, "que de hecho no sería tan mala, sino de invasión consumista de productos culturales"."Lo más urgente no deja paso a lo importante" comentaban sobre la política cultural socialista Nuria y Laura, dos jóvenes artistas vallisoletanas que intentan integrarse en la profesión. "Lo urgente", aseguran, "es vender una fachada cultural internacional en fastos como la Expo 92 o Madrid Capital Cultural, pero lo verdaderamente importante y que quedará para todos los españolitos de a pie, como es una educación cultural que active las inquietudes ciudadanas, se descuida por completo".

Para estas dos jóvenes profesionales la solución no está en manos de los actores porque éstos sólo pueden poner el trabajo y la ilusión, "pero el dinero para las giras y los teatros donde poder actuar no dependen sólo de nosotros". La incongruencia política, en su opinión, reside en hechos como la multimillonaria inversión estatal en recuperación de teatros, sobre todo de la red provincial, que después están "absolutamente infrautilizados o incluso se cierran por falta de programación".

Según Marín, "no hay estrategias culturales conjuntas entre gobiernos central, autonómicos y locales, porque cada uno va a su aire, y la ayuda económica disminuye en un 24,5% en el teatro y se reduce en 5.000 millones de pesetas el presupuesto para Cultura, cuando resulta que ya era el más bajo de todos los ministerios".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 1991