Los 'cascos azules' se despliegan en el Sáhara

Después de tres días de espera e incertidumbre, los saharauis recibieron, al alba del lunes 9, a los primeros cascos azules de la Naciones Unidas llegados a sus líneas, en los territorios liberados del Sáhara Occidental. Con este encuentro en pleno desierto sahariano se consuma positivamente una nueva prueba de la delicada y compleja fase final del proceso de paz que deberá culminar en enero con un referéndum de autodeterminación en el territorio de la antigua colonia española.

El Frente Polisario, el movimiento de liberación que desde hace 17 años lucha por la independencia del Sáhara, esperaba la llegada de los primeros cascos azules desde el día 6. Esa era la fecha prevista para el despliegue de las fuerzas de interposición que deberán garantizar el desarrollo justo y libre del referéndum que decidirá la integración definitiva del Sáhara a Marruecos o el nacimiento de un nuevo Estado. El día 6 entró en vigor el alto el fuego, según el calendario establecido por la ONU.

Un retraso "técnico"

El máximo dirigente del Polisario, Mohamed Abdelaziz, había admitido el mismo viernes la existencia de un retraso que minimizó y atribuyó a "razones técnicas". Pero en los campos de refugiados saharauis situados en Tinduf, al sur de Argelia, sus habitantes no disimulaban su impaciencia y preocupación por este retraso. Por la noche, ya habían llegado las noticias referentes a los impedimentos con los que las autoridades habían obstaculizado la labor de la prensa española que había acudido a cubrir el evento."Ésta es una nueva prueba de que el rey Hassan no está dispuesto a jugar limpio", manifestaba indignado un combatiente saharaui. Los refugiados temen una "trampa" marroquí, ya que está prevista su repatriación bajo la protección de la ONU para que puedan ejercer su derecho al voto en la consulta del referéndum.

En la región de Tinduf (una de las zonas más ingratas del Sáhara) muchos temían que nuevas trabas marroquíes, echaran por tierra el nuevo test al proceso de paz impuesto por la ONU al hacer llegar a los cascos azules a las zonas del Polisario desde el territorio ocupado por Marruecos, vía tierra.

De hecho, los "caprichos" (como los definen los saharauis) marroquíes han obligado a los miembros de la misión militar de la ONU a coordinar su paso al otro lado de los muros marroquíes a través de un engorroso tam-tam vía la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Todo ello, dicen los saharauis, con tal de no realizar un enlace directo con el Polisario situado a apenas 60 kilómetros de distancia. Una coordinación que, en este paso, es clave ya que el tramo a recorrer por los miembros de la ONU coincide con zonas minadas por ambas partes.

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Un convoy bajo el sol

Por fin, el lunes, un convoy con 26 cascos azules e integrado por dos camiones y cuatro todo terreno marroquíes pintados de blanco hizo su aparición, en pleno desierto y bajo un sol de justicia. Siguiendo consignas de la ONU, no hubo saludos ni bienvenidas hasta llegar a Tifariti.Según declaró en esta capital simbólica el responsable del Polisario para la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental), Mustafá Bachir Sayed, estos vehículos utilizados por la ONU son el único material que la organización ha logrado sustraer al bloqueo realizado por Marruecos en el puerto de Agadir a los primeros envíos de la ONU.

Según él, el sábado aún permanecían retenidos en dicha ciudad los materiales de comunicación, tiendas y prefabricados para la instalación de las fuerzas de paz. "Los marroquíes están intentando negociarlo todo", dijo Bachir, al admitir que Rabat había efectivamente dificultado las comunicaciones de los militares de la ONU desplazados a la ciudad de Smara -unos 70- con su cuartel general en El Aaiún, así como las comunicaciones entre la capital de la ex colonia española y el Secretariado General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Por la zona que debía recorrer el convoy rumbo a Bir Lahlu todavía quedaban restos de los camellos ametrallados por las tropas marroquíes durante su reciente incursión. Entre las acacias que en esta zona roban terreno al desierto de roca y piedras calizas, también eran visibles los restos de los obuses norteamericanos abandonados por los marroquíes o los utensilios de los nómadas que tradicionalmente transhuman por esta zona y que huyeron en desbandada. Algunos de ellos ya han vuelto a la zona para abrevar sus camellos en el pozo de Bir Lahlu, que las tropas marroquíes bombardearon y envenenaron. Allí continúan los trabajos de las tropas del Polisario, que ya han logrado rehabilitar el pozo.

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