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En el Mesón del Segoviano había 180 metros de muralla cristiana

El Mesón del Segoviano, en la Cava Baja, ocultaba en sus entrañas un lienzo de 180 metros cuadrados de la muralla cristiana levantada en Madrid en el siglo XI. El muro ha quedado al descub lerto después de que la empresa Daniursa, propietaria del inmueble, vaciara el solar para edificar viviendas y oficinas. La constructora, con anterioridad vinculada al ex concejal Ramón Tamames, tendrá que rehabilitar la muralla, separar el edificio de ella unos cuatro metros y permitir que pueda ser visitada por los turistas, según técnicos de la Comunidad. Además, deberá conservar la primera crujía del antiguo mesón.El edificio estaba literalmente apoyado sobre el muro, de 20 metros de largo y nueve de altura. Los restos de la muralla cristiana, posiblemente los más grandes hallados hasta ahora, tienen un gran valor histórico a pesar de su pobre apariencia, según Antonio Fernández Ugalde, arqueólogo de la cooperativa Área, que está ejecutando las excavaciones. El edificio que se apoyaba sobre ella ha dejado algunas heridas en la muralla, construida en aparejo de sílex y mampostería.

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El Mesón del Segoviano también ocultaba silos probablemente musulmanes

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La Posada de San Pedro, que posteriormente se convirtió en el Mesón del Segoviano, fue fundada en 1740. Este último nombre fue dado en 1921 por el escritor Ramón Gómez de la Serna.

En el interior del solar ocupado por el mesón se fueron construyendo a lo largo de los años otras edificaciones. Y allí quedó oculta la muralla, sobre la que se echaron capas de cemento, pintura y cal que todavía están pegadas a ellas. Durante los últimos años el edificio sirvió de refugio para personas sin techo.

La constructora Desarrollo Agrario, Industrial y Urbano (Dainursa) compró el mesón el 1 de diciembre de 1988 por 40 millones de pesetas. Esta inmobiliaria estaba entonces participada por Procyrsa, sociedad propiedad del en aquellas fechas concejal centrista Ramón Tamames y su esposa.

La compra del Mesón del Segoviano por parte de Dainursa fue el origen del denominado caso Tamames. El inmueble fue declarado en ruina el 8 de agosto de 1989 y los inquilinos fueron desalojados el 8 de noviembre del mismo año. El concejal del CDS aseguró que había vendido poco antes su participación en Dainursa. Esta declaración de ruina sacó a la luz la participación en la empresa de Tamames, quien no había declarado sus acciones en el registro municipal de intereses. Tamames renunció a su acta de concejal el 29 de diciembre de 1989.

Paralizar las obras

Dainursa se negó en un principio a que los arqueólogos excavaran totalmente el solar. "La Comunidad de Madrid, ante las negativas de la constructora, tuvo que amenazarla con paralizar las obras", según fuentes del Centro de Estudios de Arqueología y Patrimonio de la Comunidad.

El Plan General de Urbanismo de Madrid obliga a excavar totalmente los solares que entren dentro de la zona 3 de máxima protección arqueológica. Cava Baja 30 está dentro. Además, obliga a conservar in situ los restos arquitectónicos que aparezcan. las empresas deben pagar las excavaciones de urgencia.

Las excavaciones han permitido localizar varios silos, posiblemente musulmanes, donde se almacenaban alimentos, así como restos de cerámicas árabes. Los técnicos de la Comunidad aseguran que junto a la muralla se enconraba el arrabal musulmán.

Las prospecciones arqueológicas no impedirán el desarrollo normal de las obras, que siguen adelante en los puntos en los que ya se ha excavado y no se han encontrado restos de importancia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 18 de agosto de 1991

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