Gorbachov renuncia al marxismo

El máximo dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, defenderá ante el pleno del comité central del partido comunista, que se inicia mañana en Moscú, un programa socialdemócrata que difumina la tradición marxista del PCUS. El histórico documento, publicado ayer por el periódico Nezavisimaia Gazeta, implica la aceptación de que el marxismo, al que prácticamente se renuncia, es "una de las fuentes de la teoría socialista moderna", pero no la única, y supone la renuncia a la lucha de clases, la defensa de la economía mixta y la aceptación de todas las formas de propiedad, incluida la privada y la cooperativa.

PILAR BONET, El programa ha sido redactado por Gueorgui Chajnazarov, un asesor de Gorbachov, quien tiró a la papelera cinco borradores anteriores gestados con enormes dificultades y sutiles debates en una comisión de 134 miembros constituida durante el 28º Congreso del PCUS, en 1990.De aprobarse el documento, su entrada en vigor tendría para los comunistas soviéticos una trascendencia tan radical como la renuncia al marxismo de los socialdemócratas alemanes en el congreso de Bad Godesberg en 1959, o la del PSOE en 1979.

El programa, que hace compatible la fe religiosa con la militancia, diluye el marxismo en una suma de corrientes del pensamiento universal. "Reconocemos", señala el texto, "que las fuentes de la teoría socialista moderna son, junto con el marxismo, otras concepciones de la sociedad y del pensamiento humanista mundial".

En el texto, el marxismo es considerado una fuente de inspiración al mismo nivel que otras corrientes ideológicas, y los afiliados no tendrán que estar organizados en células.

El programa reconoce la libertad de iniciativa privada, el derecho a la propiedad, la renuncia a la violencia y a la revolución en nombre de la reforma y la evolución política.

Con todo, el programa mantiene la posibilidad de organizar la estructura comunista territorialmente y en los lugares de trabajo. Este último punto entra en conflicto con el decreto de Borís Yeltsin que suprime las células en las empresas.

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Las posiciones de los marxistas ortodoxos y los reformistas están muy enfrentadas en vísperas del pleno, que se prevé como un acontecimiento clarificador largamente esperado.

Medios reformistas indicaron ayer que un grupo de unos 100 miembros del comité central se harán fuertes en torno al programa de Gorbachov para conseguir que éste se adopte como la línea oficial del partido. De no ser posible esta opción, tal vez se produzca su salida colectiva de esta instancia dirigente del partido, según comunicó uno de ellos.

En vísperas del pleno, un grupo de conservadores, entre ellos dos generales con mando, ambos héroes de Afganistán, publicaron ayer un mensaje de tono grandilocuente y patético en el que se exhortaba a la salvación de la patria soviética.

El mensaje, que advierte del peligro de desintegración del Estado, va firmado, entre otros, por Valentín Varenikov, jefe de las fuerzas de infantería de la URSS, y Borís Gromov, viceministro del Interior de la URSS.

El histórico cambio se produce a escasas fechas de que el presidente norteamericano, George Bush, viaje a Moscú, el próximo día 29, para firmar un tratado de importancia vital para la distensión mundial: el de reducción de armas nucleares estratégicas.

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El PCUS cree inconstitucional que Yeltsin suprima las células comunistas de las empresas estatales

Viene de la primera páginaEl partido comunista de la URSS pidió ayer el dictamen del Comité de Vigilancia Constitucional sobre el decreto mediante el cual Borís Yeltsin, presidente de la Federación Rusa, ha suprimido las células comunistas en las empresas e instituciones estatales. La decisión de involucrar al Comité de Vigilancia Constitucional (una petición del secretariado del Comité Central de PCUS al soviet supremo de la URSS) fue la primera reacción oficial del PCUS, cuyos medios de comunicación guardaron silencio durante dos días tras conocerse el contenido del decreto.

La disposición de Borís Yeltsin puede convertirse en uno de los focos de atención del próximo pleno y llegar incluso a eclipsar la discusión sobre el programa del partido, opinaban ayer medios comunistas.

Críticas del Politburó

Las reacciones al decreto del presidente de Rusia han sido mixtas. El Politburó del PCUS ha manifestado que el partido "no concibe su existencia fuera de los colectivos de trabajo". El Politburó entiende que la disposición de Yeltsin "restringe sustancialmente las libertades democráticas y los derechos de los ciudadanos de la Federación Rusa", además de "crear obstáculos para la concordia social y la colaboración constructiva".

Sin embargo, Iván Laptev, presidente del sóviet de la Unión (una de las dos Cámaras del Parlamento soviético), acogió el decreto positivamente. Laptev, que es miembro de la directiva del Movimiento de Reformas Democráticas, considera oportuno que se adopte una ley análoga en todo el territorio de la URSS.

Reunión con las repúblicas

El presidente Gorbachov se reunió ayer con los líderes de 10 repúblicas soviéticas (las nueve que participan en la elaboración del Tratado de la Unión y Armenia) en la dacha (casa de campo) de Novo Ogoriovo. Gorbachov tiene la esperanza de poder anunciar el calendario que ha de concluir con la firma del tratado. Si lo consigue, sería un buen respaldo para Gorbachov, tanto de cara al pleno del Comité Central del PCUS como ante la llegada del presidente norteamericano, George Bush, el próximo día 29 de julio por la noche.

Bush viajará a la URSS con la intención de firmar el primer acuerdo de la historia sobre reducción de arsenales estratégicos (START). El programa del presidente norteamericano, que estaba ayer aún en fase de elaboración, contempla la firma del tratado el 31 de julio, seguida de una conferencia de prensa conjunta y una visita a Kiev, la capital de Ucrania, para el 1 de agosto.

Ayer, Mijaíl Gorbachov recibió al general Colin Powell, jefe del Estado Mayor estadounidense. En la conversación estuvieron presentes su homólogo soviético, Mijaíl Molseiev, y el ministro de Defensa de la Unión Soviética, Dmitri Yázov.

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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