Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los sandinistas y la Contra negocian el desarme definitivo de sus fuerzas

Altos dirigentes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y de la resistencia se reunieron el lunes en Managua por primera vez desde que estuvieron cara a cara en Sapoá hace tres años. La reunión se ha hecho a instancias del Gobierno, y acordaron formar una comisión mixta, que deberá garantizar la seguridad de ambos bandos en el campo y en las ciudades.

Tras la reciente ocupación violenta de alcaldías y de radios por grupos afines al sandinismo, supuestamente ex miembros del Ejército, el Gobierno, reunido desde hace días con jefes de la resistencia, llamó al ex presidente Daniel Ortega y otros líderes sandinistas para que participaran en esas reuniones. La idea era discutir con ambas partes asuntos relacionados con el desarme final y total de sandinistas y no sandinistas para lograr la estabilidad del país, según diversas fuentes. La participación del FSLN se planteó a raíz del problema relacionado con la seguridad de los ex miembros de la resistencia, especialmente en el campo, según las fuentes.Mientras que para el FSLN el conflicto está íntimamente ligado a los títulos de propiedad todavía no otorgados, para la resistencia, el problema es esencialmente su seguridad "física" en el campo. El ex jefe contra Enrique Celaya, Doctor Henry, que estuvo presente junto con Israel Galeano, Franklin, afirmó que el conflicto, para ellos, está relacionado con "la cantidad de armas" todavía en manos de miembros de cooperativas sandinistas y de civiles que responden a la dirección nacional del FSLN"

Como resultado de un posible esfuerzo común que incluiría al Gobierno y a la resistencia", Daniel Ortega, que llegó acompañado de secretarios políticos departamentales y diputados del FSLN, propuso "un plan de acción para alcanzar los objetivos que den seguridad al campo y a la ciudad".

Según el dirigente, "ésta es la verdadera concertación", comentó al término de la reunión de la Comisión de Seguridad presidida por el ministro de Trabajo, Francisco Rosales. Rosales, por su parte, incluso ofreció "estímulos materiales" para aquellos que acordaran desarmarse, en lo que llamó "la tercera fase del desarme" total de ex miembros del Ejército Popular Sandinista y de ex miembros de la resistencia.

Aniversario del desarme

En la reunión, realizada tres días antes de cumplirse el primer aniversario del desarme y desmovilización de la resistencia en la población chontaleña San Pedro de Lóvago, los líderes sandinistas y los miembros de la resistencia se pusieron de acuerdo en reunirse bilateralmente en los próximos días para hacer público un posible documento conjunto que refleje las preocupaciones de ambos sobre el desarme total de sus fuerzas.Además, tanto los sandinistas corrio los ex jefes de la resistencia aceptaron que el desarme no había sido total. "El FSLN tiene que llamar a sus bases para que las armas sean entregadas a una autoridad y todos someternos a la policía y al Ejército como las únicas autoridades del país", dijo Celaya. También se pusie ron de acuerdo en hacer un re nunciamiento público estable ciendo el desarme mutuo "en las modalidades que se acuerde en conjunto con el Gobierno", dijo Ortega.

Ambos bandos señalaron el interés común en lo que respecta al otorgamiento de títulos de propiedad sobre parcelas en el campo y viviendas urbanas, y acordaron concretar un "plan de acción" que contribuyera a mejorar la situación, especialmente en zonas donde se encuentran los llamados recontras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de junio de 1991

Más información

  • La resistencia nicaragüense está preocupada por su seguridad