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"Habrá acuerdo de paz en El Salvador antes de fin de año"

Joaquín Villalobos, de 39 años, más parece un apacible profesor universitario que un comandante guerrillero con más de una década de armas en las selvas de El Salvador. Desde 1988 alterna los escondites y el uniforme del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) con la negociación y los buenos hoteles. Ahora viaja por Europa para asegurar que este año se firmará la paz en su país, el más pequeño de Centroamérica y, con Guatemala, el más violento.

El comandante Villalobos, siempre con escolta policial en sus desplazamientos, afirmó en Madrid que la guerrilla salvadoreña nunca aceptará la desmovilización unilateral que pretende el Gobierno de Alfredo Cristiani, ni fórmulas que se asemejen a una rendición. "Nuestras fuerzas no han sido derrotadas por el Ejército en los 10 años que llevamos de guerra. Hemos aceptado un empate militar, y, por tanto, cualquier conclusión de las actuales conversaciones de paz tiene que reflejar esa situación en el frente de batalla".Joaquín Villalobos, uno de los cinco comandantes que dirigen el FMLN, se reunió el lunes con el ministro español de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordoñez, y sus asesores para informarles sobre el desarrollo del proceso negociador iniciado hace dos años con el Gobierno en una nación con 10 años de guerra civil y más de 70.000 víctimas. "Casi con toda seguridad, puede asegurarle que antes de que acabe este año habrá acuerdo. Soy altamente optimista", dijo a EL PAÍS.

El comandante Villalobos, que en su adolescencia comulgó con la doctrina social de la Iglesia católica y después pasó a militar en la guerrilla "al observar las injusticias y los fraudes electorales", pide al presidente Alfredo Cristiani "más firmeza y coraje" para imponerse a quienes se oponen al acuerdo: el sector más duro de los militares y los escuadrones de la muerte.

Cristiani, sin capacidad

"El problema de Cristiani no es su voluntad de llegar a acuerdos, sino su capacidad de poder imponerse a esas fuerzas". ¿Tiene capacidad para hacerlo? "Queremos que la tenga". ¿Pero la tiene realmente? "No; en estos momentos, no", reconoce. Joaquín Villalobos subraya que las negociaciones, en sentido general, marchan bien y que Estados Unidos las apoya, "y esperamos que siga haciéndolo en estos momentos cruciales". Precisa, sin embargo, que, en este momento del proceso, afloran las tensiones y desacuerdos, al haberse entrado en la discusión del aspecto más importante, el papel de las Fuerzas Armadas, "en lo sustantivo, lo que hará cambiar el Salvador". "El Gobierno de Cristiani quiere nuestra desmovilización, una especie de rendición que en modo alguno se corresponde ni con la realidad política ni con la realidad militar, y que no aceptamos. Ahí está en estos momentos el nudo gordiano de todo".El comandante guerrillero piensa que las fuerzas que rechazan la negociación y el acuerdo se excluirán "ellas mismas". "Los militares que se fajaron con nosotros en la guerra quieren el diálogo. No lo quieren quienes están comprometidos con el asesinato, la corrupción, el narcotráfico; son los militares de las promociones más antiguas, los que han pasado muchos años en las escribanías y para los que la continuación de la guerra es un buen negocio".

Las diferencias con el Gobierno sobre la pretendida desmovilización y desaparición de las fuerzas irregulares del FMLN, la depuración del Ejército y la composición de las futuras Fuerzas Armadas salvadoreñas han retrasado la consecución de nuevos avances. En abril de este año, sin embargo, se llegó a compromisos impensables años atrás: la reforma de la Constitución, creación de una comisión investigadora de las violaciones de los derechos humanos y estudio de una amplia reforma agraria en El Salvador.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de junio de 1991

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