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Felipe de Borbón y Carlos de Inglaterra abogan por la ecología como eje de la nueva Europa

La ecología como eje central de la conciencia de la nueva Europa estuvo representada ayer en Madrid por los príncipes Felipe de Borbón y Carlos de Inglaterra. Ambos defendieron durante sus intervenciones en la clausura de de las jornadas El futuro del medio ambiente urbano en Europa, organizadas por la CE y el Ministerio de Obras Públicas y Transporte, una nueva orientación de la planificación urbanística que garantice la habitalidad e identidad de las ciudades europeas en el futuro.

En su intervención, el príncipe Felipe calificó el Libro Verde sobre Medio Ambiente Urbano de la CE como un "valioso documento" que contribuye a buscar soluciones para mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades, y reclamó el esfuerzo de todos para conseguir este fin: "La administración, las empresas, todos los estamentos implicados deberán igualmente aportar de manera coordinada su importante y necesaria contribución para que el esfuerzo que realicemos todos se vea recompensado con entornos urbanos dotados de mayores espacios verdes, menores niveles de ruido, un aire más limpio y una mejor conservación del patrimonio histórico de las ciudades que habitamos".Por su parte, Carlos de Inglaterra subrayó: "La ciudad era antaño algo que definía lo que significaba una existencia civilizada y cívica. Tengo la sensación actualmente de que nuestras ciudades hacen justo lo contrario, al impedir incluso o por lo menos inhibir la continuación de la vida civilizada entre sus habitantes. Y ahora las ciudades consumen no sólo a sus habitantes, sino a todos nosotros, al concentrar en lugares concretos todas las causas principales de la contaminación medioambiental".

Desarrollo sostenido

La preocupación medioambiental expresada por los príncipes fue recogida por el comisario europeo de Medio Ambiente, Carlo Ripa di Meana, en un plan de siete puntos consistente en el uso mixto de zonas urbanas, la protección de la identidad de las ciudades, la reutilización de zonas abandonadas, la reducción del transporte privado, la mejora de los espacios públicos, el ahorro energético y la garantía de la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones.

El ministro de Obras Públicas y Transportes, José Borrell, destacó la necesidad de aumentar el diálogo entre las ciudades y las distintas administraciones y de incorporar el medio ambiente al proceso de desarrollo sostenido. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Pasquall Maragall, que habló en su calidad de presidente de la agrupación de ciudades europeas, Eurociudades, resaltó que "el Libro Verde representa un cambio radical en la CE, volcada hasta ahora sobre objetivos económicos, al orientarse hacia el desarrollo económico sin costes indirectos negativos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de mayo de 1991

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