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Rodríguez Adrados afirma que existe un cierto menosprecio por la lengua y la literatura

El filólogo ingresa en la Academia Española, y Tomás y Valiente, en la de la Historia

El lingüista y filólogo Francisco Rodríguez Adrados, autor del Diccionario de griego-español y uno de los máximos expertos en el estudio del griego clásico, pronunció ayer su discurso de ingreso en la Real Academia: Alabanza y vituperio de la lengua, un análisis de las relaciones entre lengua y verdad, entre lengua y realidad. Rodríguez Adrados constató que en la actualidad se produce un cierto menosprecio por la lengua y la literatura.

También ayer el historiador del Derecho y presidente del Tribunal Constitucional, Francisco Tomás y Valiente, pronunció su discurso de ingreso en la Academia de la Historia, en un acto que presidió el príncipe Felipe.El lingüista y, filólogo Francisco Rodríguez Adrados ocupa el sillón D de la Academia, vacante desde la, muerte de Dámaso Alonso. "Un cierto menosprecio de la lengua, su reducción a niveles ínfimos y su sustitución por una cultura de la mera imagen, está en el ambiente", dijo. "Ahí están las representaciones teatrales en las que la puesta en escena es, parece, lo importante; y si el público entiende o no lo que se dice o si se dice o no algo, no parece importar. ¡Desgraciados, los clásicos que murieron hace tanto tiempo y no pueden gritar y defenderse!".

Gente marginal

"Hay, en suma", añadió, "un cierto desprecio por la literatura. Los políticos ya no hacen citas literarias, pasan de ellas. Ser un poeta ya no es una categoría social y pública. La literatura, que ha sido la vía de la inteligencia, de la crítica, de la enseñanza, tiende a reducirse a un pequeño grupo de gente marginal que apenas cuenta, si no es para recibir de tarde en tarde un premio. Así, al menos, sus cultivadores pueden seguir viviendo y mantienen la ilusión de ser alguien".. "Hay, sí, una reacción contra el lógos, y todo lo que significa y arrastra. Nos movemos en el círculo de lo práctico, de lo medible y comprobable, de lo simple y al alcance de todos, de lo aséptico"."La palabra o la lengua son lo mejor y lo peor, señaló el filólogo en otro momento. "La lengua es la primera descripción del mundo en ella está la primera ciencia común a todos", pero "la lengua describe una realidad subjetiva", "una misma realidad puede interpretarse en la lengua de modos diferentes, según quien hable"."Los críticos de la lengua ven en todo esto un defecto y por eso inventaron para solucionarlo la lengua científica: solución que arregla ciertas cosas pero tiene sus problemas".

"Las relaciones entre lengua y verdad, lengua y realidad son complejas y desazonan a muchos. A los científicos y a los lógicos desde luego, también a los poetas que deben saltarse como pueden clasificaciones banales, también al hombre común que se siente perplejo cuando pierde su ingenuidad y reflexiona un poco", añadió Rodríguez Adrados.

El filólogo fue acompañado en su entrada al pleno de la Real Academia Española por José Luis Pinillos y Francisco Nieva, y su discurso fue contestado por Emilio Alarcos.

El discurso de Tomás y Valiente en su ingreso en la Academia de la Historia trató sobre Martínez Marina, un historiador de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de abril de 1991