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La consigna corrió como la pólvora

La consigna corrió como la pólvora. A las nueve de la mañana comenzaba el pleno del Congreso y un diputado socialista lanzó una primera opinión sobre la polémica entre partido y Gobierno por la financiación de 400.000 viviendas. "Solchaga ya nos ha hecho la campaña; se ha debido enterar de que el PP sacaba pocos alcaldes y les ha. echado un cable". Durante la mañana, en todos los corrillos se repetía la misma frase como si fuera idea original de quien la usaba. Otra variante era la siguiente: "El ministro ha sabido que vamos a sacar un 60% de los votos y le ha parecido excesivo".Nunca como ahora se ha hecho en el PSOE más profesión de fe partidista. Al ser preguntados numerosos diputados sobre la controversia, la respuesta no admitía matices: "Yo estoy con el partido, y si ha diseñado ese plan es que hay que hacerlo". Unos y otros invocaban el nombre de Felipe González.

Diputados que son responsables provinciales y regionales afirmaban que el plan tiene ya un reparto por comunidades, y que ellos no dudarán en defenderlo. Tal es el caso de Javier Rojo, candidato socialista a la alcaldía de Vitoria, quien hoy tiene previsto presentar su campaña electoral y no dudará en defender a ultranza el plan.

Mientras, Laureano López-Rodó, ex ministro franquista de Desarrollo, comparó ayer la oferta del PSOE y las reticencias de Solchaga, con una promesa de parecidas características hecha en 1960 por el entonces ministro de la Vivienda, José Luis Arrese, informa Luz Sánchez-Mellado. La oferta acabó con la destitución de Arrese a propuesta del entonces ministro de Hacienda, Mariano Navarro Rubio.

El episodio se remonta al 27 de febrero de 1960. Ese día, Arrese anunció, sin aviso previo al Consejo de Ministros, la inminente remisión de un anteproyecto de ley que preveía la construcción de un millón de viviendas subvencionadas oficialmente para venderlas posteriormente a bajo precio a los ciudadanos.

"Todos los ministros nos quedamos de piedra, y el que más fue Mariano Navarro Rubio", recuerda López-Rodó. Unos veinte días después, José Luis Arrese era destituido fulminantemente.

[Miquel Roca, portavoz del grupo parlamentario de CiU, declaró en Barcelona a la agencia Europa Press que Solchaga y Benegas "están dando un verdadero y deplorable espectáculo. Están más preocupados de pelearse entre ellos que de resolver el problema de los que necesitan de verdad una vivienda"].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 1991