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La Xunta legalizó un hospital tras morir una paciente operada de cirugía estetica

Santiago de Compostela

La Consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia legalizó en diciembre de 1989 un hospital de Santiago de Compostela, tres meses después de la apertura de una investigación judicial sobre la muerte de una paciente en una operación de cirugía estética practicada en el centro. Los médicos han sido ya procesados por un presunto delito de imprudencia y la vista del juicio tendrá lugar en los próximos días.

El centro está regido por monjas de la congregación de la Sagrada Familia de Burdeos y en él realizan intervenciones, sin pertenecer a su plantilla, algunos de los más prestigiosos médicos de Santiago. La Xunta asegura que no apreciaba anomalías en el sanatorio y ha desoído hasta cinco denuncias presentadas por la familia de la fallecida, una estudiante de 19 años. El sanatorio no tiene responsable médico, como exigen las normas sanitarias, según han reconocido las propias monjas.María del Pilar Santamaría, estudiante de Bellas Artes, falleció el 24 de septiembre de 1989 después de permanecer 12 días clínicamente muerta a consecuencia de las complicaciones surgidas durante una operación de cirugía estética en la nariz, practicada en el sanatorio de Nuestra Señora de la Esperanza. La investigación judicial sobre la muerte de la joven ha desembocado en el procesamiento de dos médicos, el anestesista Fermín Bescansa y el cirujano Jacobo Maiz. El fiscal solicita cuatro años de prisión para Bescansa por un presunto delito de imprudencia profesional y seis meses para Maiz por otro de imprudencia temeraria, además del pago de una indemnización de 14 millones de pesetas a la familia.

El ministerio público señala en sus conclusiones sobre el caso que el anestesista encargado de la operación de María del Pilar Santamaría estaba atendiendo simultáneamente tres intervenciones quirúrgicas, una práctica que era habitual en el centro, según las declaraciones realizadas ante el juez por empleados del sanatorio. La acusación mantiene que la anestesia fue administrada a la paciente sin consulta previa ni premedicación y considera "deficiente" el instrumental del que disponía el médico. Para una eventual reanimación cardiorrespiratoria en el quirófano sólo había un ventilador de presión sin alarmas.

Error médico

A los 50 minutos de comenzar la intervención, cuando el anestesista se encontraba en otro quirófano, María del Pilar Santamaría sufrió una bajada repentina de presión arterial acompañada de falta de ventilación. Tras varios intentos de reanimarla, los médicos decidieron -"erróneamente", según el fiscal- conducirla a la unidad de patología aguda, situada dos plantas más abajo. La acusación sostiene que el traslado se realizó "en condiciones deficientes". La joven sufrió lesiones neurológicas irreversibles y falleció a los 12 días.

Tres meses después, el 15 de diciembre de 1989, cuando ya el juez de guardia había abierto las diligencias sobre el caso, la Consiliería de Sanidad acordó legalizar el sanatorio, que estaba abierto al público desde principios de los años cincuenta por una autorización del arzobispado de Santiago a la congregación de la Sagrada Familia de Burdeos.

Un portavoz de la Consejería de Sanidad reiteró que no se han aprecl ado irregularidades en el funcionamiento del sanatorio La dirección de la clínica tampoco quiso realizar manifestaciones. EL PAÍS solicitó conversar con algún responsable médico pero una de sus encargadas religiosas se limitó a señalar: "Este es un sanatorio de régimen abierto. Los médicos vienen de fuera y traen su propio equipo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de marzo de 1991

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