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La etnia antes que nada

Los nacionalismos impiden una información global mínimamente objetiva en Yugoslavia

Los ciudadanos yugoslavos, inmersos en apasionados enfrentamientos étnicos, deben ser los telespectadores y los lectores peor informados acerca de lo que pasa en su país, además de ser víctimas de la dosis diaria del nacionalismo y el odio racista que les receta parte de su prensa y televisión. La asepsia informativa se encuentra sólo en los vídeos de la música rock, las teleseries americanas -Murphy Brown, La ley de Los Ángeles, Dinastía o Dallas- y la transmisión directa de los informativos de la CNN o las Sky News. Ahí no se habla de Yugoslavia.

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La guerra de los medios de comunicación, iniciada hace tres años con el auge del nacionalismo y la caída del comunismo, alcanzó tales dimensiones que el Gobierno federal hizo varios llamamientos estériles al cese de las hostilidades informativas.Hace tres meses, el Gobierno federal invirtió un 27% de sus acciones (el resto ha sido ofrecido a las televisiones republicanas y a los extranjeros) en la creación de un programa informativo panyugoslavo, Yutel, donde "no se promueva el odio, sino la información". Yutel reclutó a los mejores profesionales en el país para preparar un telediario de una hora, pero, en ausencia de sus propias ondas de frecuencia para la transmisión, sólo ha logrado convencer a la televisión de Sarajevo (Bosnia y Herzegobina), para que les permita usar su estudio e instalaciones. De una u otra manera, Yutel se capta, en horas irregulares, en cuatro repúblicas yugoslavas. La televisión croata rehusó emitir este programa, a la vez que la serbia fue más lejos: se destruyeron varias veces los equipos de transmisión de Yutel instalados en Iriski Venac, en la provincia serbia de Voivodina.

Vandalismo

Silvija Luks, directora del informativo Yutel, explica que cada día un ingeniero tiene que custodiar fisicamente las instalaciones de esta televisión para impedir los actos de vandalismo. La semana pasada, Yutel concluyó un contrato piloto con la recién creada televisión independiente de Belgrado, Studio B, para transmitir a altas horas de la noche su telediario. Y, justo la segunda noche de la retransmisión, los trasnochadores de Belgrado vieron cómo los violentos guardaespaldas de su presidente Slobodan Milosevic, hombre que jamás ofreció una conferencia de prensa, empujaban al reportero de Yutel. Al día siguiente, los representantes no identificados del Gobierno republicano" dañaron las instalaciones.Nebojsa Tomasevic, el director de Yutel, afirma que le han ofrecido retransmitir desde Trieste (Italia), pero "sería absurdo ir al extranjero". "Nuestro objetivo es instalarnos en Belgrado", sostiene Tomasevic, recordando que Belgrado sigue siendo la capital de la federación.

Por el momento, sin embargo, el todopoderoso director de la televisión de Belgrado, Dusan Mitevic, no permite a los intrusos en su territorio. Gracias a sus informativos, tendenciosos y subjetivos, el Partido Socialista Serbio, de Slobodan Milosevic ganó en las elecciones. Con dificultad tragaron la pérdida de los escaños parlamentarios en los distritos electorales de Belgrado, donde, en medio de la campaña electoral, Studio B comenzó su programa independiente.

Si bien la televisión eslovena o macedonia atienden a un público reducido, debido a las diferencias lingüísticas, la serbia y la croata tienen dos tercios de la población yugoslava a quien dirigirse. Los telediarios de Belgrado nunca retransmiten en directo, sin editar, las declaraciones del primer ministro, Ante Markovic; nunca dejan escuchar a los líderes albaneses de Kosovo; jamás entrevistan a los dirigentes croatas o eslovenos. En ausencia de la objetividad periodística y la negativa a firmar un cese del fuego informativo puede ser que la retranmisión de Yutel desde Trieste sea la solución: de todos modos lo que proviene de Occidente no se cuestiona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de marzo de 1991