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Crítica:ROCK
Crítica

Huida hacia adelante

El recital comenzó con un instrumental breve de apuntaladas tonalidades y tiempos medios: puro rock de garaje. El engaño no duró mucho, pero sirvió para evidenciar de dónde viene Pleasure Fuckers; adónde van no está tan claro.Cuando la aceleración rítmica, personificada en el veloz bajista Barnaby Jones, deviene en muro sónico, Mike Sovieski, a la guitarra, lo agujerea por sus zonas débiles. Sus punteos no respetan las tonalidades que Nora Findlay se limita a pasear por el mástil de su guitarra rítmica, y Milce juega con la disonancia, aportando intuición. Kilce Turmix, mirando al techo, berrea en tesituras forzadamente altas, y el resultado es atronador, subyugante en su indefinición tonal y melódica.

The Pleasure Fuckers

Kike Turmix (voz), Nora Findlay (guitarra), Mlke Sovieski (guitarra), Barnaby Jones (bajo) y Tomás Díaz (batería). Madrid, 7 de febrero. Sala Ya 'stá. Aforo: 250 personas. Precio: 700 pesetas.

Esta especie de huida hacia adelante constituye los mejores momentos de una banda que sin duda hace rock, y su conexión con otros estilos no responde más que a un efecto simpático. Pleasure Fuckers arriesga, y en ello reside su brillantez.

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