El delirio
Ya ni siquiera existe el morbo de hace unos años cuando al asistir a un recital de Alfredo Kraus se especulaba sobre el momento en que empezaría el declive. Se ha llegado al convencimiento generalizado de que el tenor canario es inmortal. Es irracional, desde luego, pero no menos que la pasión delirante por los agudos o a propia tesitura de la cuerda de tenor.Lo sorprendente en Kraus no es que cante muy bien. Eso lo sabe todo el mundo. Lo sorprendete es que cada día canta mejor. Y, aspectos de conservación del instrumento vocal aparte, tiene su lógica.
Kraus utiliza la técnica de la voz en máscara aprendida en Italia de su maestra Mercedes Llopart y que fue usada asimismo por Julián Gayarre. Afinación, impostación, capacidad reguladora y perfección del registro agudo se complementan con un fraseo impecable y una exquisita pureza de la línea musical.
Recital de Alfredo Kraus
Alfredo Kraus, tenor. Edelmiro Arnaltes (piano). Obras de Flotow, Duparc, Bizet, Massenet, Tosti, Cilea, Falla, Mompou, Otaño, Turina, Vive y Sorozábal.Auditorio Nacional, 22 de enero.
Escuchar el Pourquoi me reveiller de Werther, el lamento de Federico de La Arlesiana, o el Maparí tutto amor de Martha son, en las interpretaciones de Kraus, auténticas joyas de orfebrería musical y toda una lección de canto. El recital de Kraus llevó al éxtasis lírico a un público entregado en clima de gran apoteosis. Acompañó con discreción y eficacia Edelmiro Arnaltes, al piano.


























































