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Protestas en Argentina por una versión rock del himno nacional

Uno de los artistas más populares de Argentina, el pianista, compositor y cantante de rock Charly García, incluyó en su último disco una versión del himno nacional argentino que ha provocado la ira de la ultraderecha civil y militar. Zulema Yoma, la esposa del presidente Carlos Menem -del que se encuentra sepa rada tras denunciar la corrupción de los funcionarios de su Gobierno- advirtió sobre la su puesta "violación" que se produce cuando "se dejan tocar los símbolos patrios como el himno".

Además de los reproches públicos de la señora Yoma, Charly García fue denunciado por un ciudadano, Horacio Hidalgo. En la demanda presentada ante los tribunales de la capital, Hidalgo acusó al músico de cometer un "ultraje" contra el símbolo patrio y pidió para él la aplicación del artículo 222 del Código Penal, que establece condenas de uno a cuatro años de prisión para el culpable de ese delito.

El juez Néstor Blondi escuchó la cinta grabada y rechazó la de manda. El himno nacional argentino es la canción de cierre en su nuevo álbum titulado Filosofía barata y zapatos de goma.

Éxito del año

La presentación del disco en una serie de recitales los viernes, sábados y domingos en el teatro Gran Rex de Buenos Aires, con una capacidad estimada en 2.800 personas, fue el acontecimiento musical del año. La sala se llenó cada noche y los organizadores agregaron seis funciones a las cinco anunciadas inicialmente. Charly García, que integró con Nito Mestre el grupo Sui Géneris, disuelto en los años setenta, es autor de canciones muy difundidas entre los jóvenes durante la dictadura militar.

Como solista y líder de su propia banda, García se convirtió en el músico más importante de su generación. Su carrera, además de los éxitos musicales como No bombardeen Buenos Aires, editado después de la guerra por la soberanía de las islas Malvinas, recuerdan también algunos célebres escándalos en los que se enfrentó a la policía.

La versión del himno nacional respeta la introducción de la melodía y la letra. Suena como un rock lento con toques personales de García que mejoran la calidad de la partitura original. "Yo podría haber cantado: 'Al gran pueblo argentino, fuck you ', explica García, "en vez de esa frase que dice: 'Al gran pueblo argentino, salud', pero no era mi intención burlarme de nadie". Sobre el final de su actuación en el teatro, García se viste con una camiseta como las de los futbolistas, celeste y blanca en tres anchas franjas horizontales y un enorme sol amarillo en el centro del pecho, sobre el fondo blanco. En la espalda lleva un número 10. El público le grita: "¡Bravo, Maradona!" y la euforia natural de todo el recital se calma cuando toca las primeras notas del himno en su teclado. Los jóvenes cantan con verdadera emoción y muchos de ellos terminan por llorar antes del final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de diciembre de 1990