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Cossiga compara el PCI con las Brigadas Rojas

El presidente de la República Italiana, el democristiano Francesco Cossiga, ha sorprendido al país al lanzar el miércoles pasado un duro ataque contra el Partido Comunista Italiano (PCI), al que acusó de "incitar al odio" como lo hicieron las Brigadas Rojas. Pocos días antes, durante una visita al Reino Unido, había alabado los esfuerzos de renovación de los comunistas encabezados por Achille Occhetto, lo que irritó a los socialistas de Bettino Craxi.

Cossiga, que está acosado desde distintos sectores políticos, se enfrentó el miércoles en Turín a una manifestación organizada contra él por la izquierdista Democracia Proletaria, que está recogiendo firmas en todo el país para pedir su dimisión. Cossiga se dirigió a los manifestantes a gritos: "No tuve miedo de vosotros en 1977 y no lo tengo ahora". Se refería a los años duros del terrorismo, en los que fue secuestrado y asesinado Aldo Moro, cuando Cossiga era ministro del Interior, un cargo del que acabó dimitiendo.Más tarde, Cossiga se lanzó contra el partido comunista por haber organizado, el sábado pasado, en Roma, una manifestacion nacional contra Gladio, la red clandestina de la OTAN. En esa marcha, unas 200.000 personas exigieron que Italia "conozca toda la verdad" sobre los llamados años de plomo, en los que numerosos atentados quedaron sin aclarar. El presidente italiano dijo que, como en tiempos de las Brigadas Rojas, también en dicha manifestacion se había "incitado al odio".

Y añadió, sarcástico: "Todo ello podrá ser útil para ganar un Congreso o unas elecciones, pero no para la pacificación del país". Cossiga comparó la actitud actual del PCI respecto a la red Gladio con la de las Brigadas Rojas de antaño, cuando, dijo, "se incitaba a los jóvenes al odio, a la venganza y al asesinato".

Choque con la Magistratura

Al mismo tiempo, el jefe del Estado se ha enfrentado con el Consejo Superior de la Magistratura, que preparaba una sesión plenaria para discutir acerca de las acusaciones hechas por el ministro de Justicia al juez veneciano Felice Casson, quien descubrió la existencia de la red Gladio, por haberse permitido citar como testigo a Cossiga.

Éste, temiendo que la discusión pudiera acabar tocándole directamente -ya que se negó a presentarse ante el Juez Casson-, ha enviado una carta durísima al órgano supremo de gobierno de los jueces en la que prohibe tajantemente discutir tal asunto, y acusa a éstos de "usurpación de poder". Los magistrados han respondido que obedecen, para no abrir una grave crisis institucional en el país, pero que no están de acuerdo. En esa carta Cossiga dice que con seguridad será acusado de actuar como juez en causa propia pero insiste en que los jueces no pueden discutir asuntos que conciernen al jefe del Estado.

Ayer, los comunistas, que están pensando si pedir o no pedir oficialmente la dimisión de Cossiga se mostraron "sorpendidos y alarmados" ante las declaraciones del presidente de la República. Ocehetto respondió que la manifestación "democrática" celebrada en Roma contra la existencia de la organización Gladio -una de cuya misiones habría sido impedir el acceso de los comunistas al Gobierno- había sido "de las más bellas de los últimos tiempos".

El periódico Il Manifesto afirmó ayer que Cossiga no puede continuar en el cargo, ya que es un jefe de Estado que "rehúye testimoniar, obstaculiza el trabajo de investigación de los jueces y desautoriza al órgano supremo de gobierno de los magistrados".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 23 de noviembre de 1990

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