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CARTAS AL DIRECTOR

Asalto al bolsillo y a los sentidos

Las fiestas populares tan promovidas por nuestro Ayuntamiento hace tiempo que se han desmadrado. Bajo el amparo de su patrocinio se cometen verdaderos asaltos sin navaja al ciudadano que va en busca de esparcimiento y regresa a su casa aturdido y con los bolsillos vacíos.Por lo que respecta a esto último, no comprendo cómo se puede permitir que cobren 200 pesetas por un bote de bebida y hasta

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Asalto a los bolsillos y a los sentidos

Viene de la página anterior800 por un trozo de pan con una fina loncha de jamón, pase de tomate y unas gotas de aceite. ¿Acaso es que el Ayuntamiento recibe alguna tajada de estas ganancias?

El segundo asalto va dirigido contra la propia integridad del individuo. No bastante con que Madrid sea la segunda ciudad más ruidosa del mundo, insistimos en convertirla a corto plazo en la primera, como si de otra Copa del Mundial se tratara. El nivel de ruido que producen estos puestos y atracciones supera con creces todos los límites máximos establecidos como dañinos al sistema nervioso por los investigadores médicos. (En otros tiempos y circunstancias esto ha sido usado como tortura). No conformes con los chirridos propios de la maquinaria, sus operadores compiten a ver quién consigue exprimir más volumen de su equipo de amplificación (léase de ruido), de nuevo sin que las numerosas entidades y leyes que se crean para el supuesto bienestar ciudadano, con nombres tan bonitos como la Patrulla Verde, etcétera, tomen cartas en el asunto. Porque es que si algún país se distingue por tener leyes escritas -que luego no se aplican- es el nuestro.

Si la idea consiste en proporcionar esparcimiento asequible al pueblo trabajador que no puede pagar los caros espectáculos privados que ofrece nuestra cítidad, ir a divertirse a una de estas verbenas populares supone normalmente una considerable mella en el presupuesto mensual de la familia típica y otra nueva agresión a los ya maltrechos nervios del madrileño medio.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de julio de 1990

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