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Los obispos italianos emprenden una cruzada contra Madonna

Los obispos, el Vaticano y los católicos conservadores no quieren que Madonna (nombre usado en Italiano para la Virgen), actúe en Roma, la ciudad tan amada por los católicos de todo el rriundo". Y así, se ha levantado una protesta coral contra la transgresora estrella del pop y su mística-erótica gira Blond Ambition (Ambición rubia), que ha empezado con una nota -más que de condena de "desprecio" hacia la actriz italo-americana- de la agencia SIR (Servicio de Información Religiosa) de la Conferencia Episcopal Italiana. La protesta ha continuado con el arzobispado de Roma, con el grupo Familia mañana y con el diario católico L'Avvenire, propiedad de los obispos.La Prensa presentó ayer la protesta de los católicos con títulos muy coloridos: "Los Obispos excomulgan a Madonna" (La Repubblica); "Los Obispos: Madonna no merece ni el infierno" (Il Corriere della Sera); "Madonna en la lista negra de los obispos" (La Stampa).

La agencia SIR de los obispos más que condenar el espectáculo sexy de Madonna intenta, en realidad, ridiculizar y banalizar una gira que, tras su triunfo de París, está previsto que recale en Roma el miércoles próximo, precisamente el día en que el Papa Wojtyla saldrá de vacaciones hacia las montañas de los Dolomitas. Y se subraya esta coincidencia como dando a entender que es como substituir la presencia del Papa por la de la satánica estrella pop. Los obispos afirman que "están ya muy vistos los crucifijos de Madonna", que se trata de un espectáculo "banal y ambiguo" en el que se mezcla lo profano y lo religioso y que revela más bien 1a impotencia educativa de un cierto modo de hacer espectáculo".

Sin límites

Más duro ha estado el ex vicedirector del diario del Papa L'Osservatore Romano, Monseñor Virgilio Levi, hoy responsable del centro de comunicaciones sociales del Vicariato de Roma, quien ha afirmado que se trata de un espectáculo "de una vulgaridad sin límites", que Madonna "no es un personaje estéticamente válido ni artísticamente sostenible", y que lo único que hace es proponer "un estribillo aburrido, viejo e interminable que puede engañar sólo a los idiotas".Los obispos, a través de su agencia, condenan no sólo el espectáculo de Madonna sino también todos los conciertos de rock que llenarán los campos de fútbol después del Mundial en toda Italia, afirmando que son la contraesencia de la música verdadera; que todo se reduce a "espectáculo de trasngresión" para "embaucar a los jóvenes".

Por su parte, el diario católico L'Avvenire se consuela afirmando que los jóvenes acabarán desertando del concierto de Madonna porque ya se han gastado el dinero con el Mundial, y espera que el miércoles 11 se desarrolle la anunciada huelga general nacional convocada por los sindicatos para que de ese modo "salte el espectáculo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de julio de 1990