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Entrevista:

Cunningham: "El proceso de la danza moderna es muy complejo"

El coreógrafo y bailarín participa en el festival de Canarias

Merce Cunningham ha presentado en Las Palmas de Gran Canaria y en La Laguna (Tenerife) su espectáculo Event Canarias, que se incluye en la programación del Festival Internacional de Teatro y Danza. Canarias ha sido la única escala en España de la gira europea de Cunningham, que concluye precisamente en Tenerife, por lo que ha elegido el puerto de la Cruz para descansar unos días y "pensar en nuevos proyectos". En opinión de Cunningham, de 71 años, "puede suceder que cualquier persona, sin tener base suficiente, haga algo y lo llame danza moderna. El proceso es mucho más complejo que eso".

Pregunta. Cuando usted se inició, lo hizo rompiendo con el mo mento de la danza que prevalecía entonces, dispuesto a buscar su propio camino...

Respuesta. Fue en los años cincuenta cuando empecé con el baile en la forma en que lo hago ahora. Tenía entonces dos o tres bailarines y trabajábamos juntos. Traté de encontrar mis propias ideas, y eso, tanto para ellos como para mí, resultaba muy extraño.

P. Lo cierto es que usted creó una técnica. ¿Qué consideración tiene al respecto?

R. Bueno, yo no estaba interesado en crear ninguna nueva técnica. Quería estudiar tan sólo el movimiento del cuerpo. Es decir, no trabajar solamente con las piernas o solamente con el torso, sino con el cuerpo en su conjunto, planteándolo como un ente integral y hacerlo en la forma más simple. Ésta era mi idea. Empecé a hacer ejercicios que creía me ayudaban a conseguir aquellos objetivos. Lo he venido haciendo desde hace años y en la base poco ha variado, pero se ha convertido en algo mucho más complejo.

P. Y así se convirtió en una técnica...

R. Eso es cierto. Entonces se convirtió en una técnica. No me importa que lo llamen así, aunque no fuese el interés que inicialmente tenía.

Interés creativo

P. Su interés ha ido más por la creación, por el estudio del movimiento.

R. Sí, es eso exactamente.

P. ¿Qué piensa de otras técnicas como Graham o Limon?

R. Bueno, no sé. Yo trabajé con la técnica Graham porque estaba en esa compañía, y pronto encontré que para mí no tenía suficiente amplitud. No sé si era a causa del punto de vista que ella trabajaba o por una cuestión física. A mí no me parecía que ayudara a proyectar un movimiento hacia el exterior. Entonces pensé: he de encontrar otro camino.

P. Usted ha trabajado durante mucho tiempo con los músicos John Cage y David Tudor. ¿Cómo se realiza ese trabajo entre músicos y bailarines?

R. Sí, he trabajado muchos años con ellos. Los dos son excelentes compositores y han escrito muchas músicas para la compañía. El trabajo se realiza de forma independiente. Es decir, ellos hacen la música y los bailarines ejecutan la coreografía. Lo que sí ocupamos es la misma duración de tiempo. La música no sirve de soporte a la danza. La música tiene sus secuencias y los bailarines las suyas, así es que el compositor no sigue a los bailarines. Una cosa no es soporte de la otra, pero las dos actividades discurren a un mismo tiempo.

P. ¿Qué opinión le merecen otros coreógrafos que partieron de su base? Por ejemplo, en un momento determinado su método despierta gran interés en Francia y allí son muchos los que le siguen...

R. Si las ideas que yo uso sirven para otro, me parece perfec

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to que se utilicen. Yo creo que cualquier persona que trabaje en danza tiene que hacer su propio estudio del movimiento y no dedicarse simplemente a copiar. Es decir, él o ella deben encontrar su propio camino de expresión con el cuerpo. Si les sirven mis ideas, pues bien. Pero si sólo las imitan, están en un error y eso no es nada bueno.

P. Usted ha estado varias veces en España, ¿qué es lo que piensa de nuestro público?

R. Sí, hace un tiempo estuvimos en Barcelona, más tarde en Madrid y ahora hemos venido a Canarias. El público español siempre ha tenido con nosotros un comportamiento maravilloso, ¡es tan caluroso! Por ejemplo, en Madrid estuvimos una semana en un teatro pequeño y con el mismo espectáculo y el público respondió muy bien. Aquí, en Las Palmas y en Tenerife, ha sucedido igual. Es un público callado durante el desarrollo del programa y al final... [se ríe].

El futuro en la danza

P. ¿Cómo ve el futuro de la llamada danza moderna en general?

R. Lo que me hace gracia es que ese término, sea cual sea su significado, se plantee como si fuera creado aquí, en Europa: en Francia, en Alemania, incluso en Italia o aquí, en España, en Inglaterra o en Holanda. Puede suceder que cualquier persona, sin tener base suficiente, haga algo y lo llame danza moderna. El proceso es mucho más complejo que eso.

P. Pero no todos funcionan así, sin ninguna base.

R. No, pero generalmente pasa eso. Otra cosa, por ejemplo, en Estados Unidos -no sé si ocurre igual en Europa-, cuando la gente trata de encontrar un tipo de movimiento no va a la búsqueda de una técnica, sino que investigan individualmente lo que creen que pueden encontrar y por eso normalmente van a buscar clases de ballet clásico, porque es lo más cómodo. Saben que mediante esa vía pueden obtener algo y además se mantienen en forma. Otra cosa es que ciertas compañías de ballet clásico tomen en sus repetorios obras contemporáneas de danza moderna. Por lo menos durante algún tiempo [se ríe]. Por ejemplo, en la Ópera de París tienen una coreograflia mía.

P. ¿Por qué el nombre de Event Canarias?

R. La primera vez que lo hicimos fue en Viena. Nos pidieron presentarlo en un museo y el lugar reunía condiciones de espacio muy determinadas. Entonces necesitábamos cualquier contrato y lo aceptamos. Decidimos hacerlo allí y lo llamamos Museum Event. Después de eso hicimos muchos events. Primero los numerábamos -siempre hay que hacer alguna adaptación con el espacio- y ahora simplemente los llamamos Events.

P. ¿Cuál sería su lugar en la historia de la danza?

R. ¡Oh! No existe ninguna definición. Yo sólo continúo haciendo mi trabajo, porque me gusta trabajar con el movimiento. Cuando termino una pieza, empiezo a pensar en otra, y eso es lo que me interesa verdaderamente hacer. La idea de tener vacaciones me aterroriza y hasta me da pánico. Por eso necesito empezar con otra idea, y eso es precisamente lo que estoy haciendo ahora en Tenerife. Así es como continúa mi vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de junio de 1990

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