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La Bienal de Venecia se orienta hacia las instalaciones

Antoni Miralda ocupa el pabellón español

Antoni Miralda es el único artista que ocupa el pabellón de España en la 44ª edición de la Bienal de Venecia, abierta ayer a la crítica internacional, y desde el próximo domingo, y hasta el 30 de septiembre, al público. Miralda presenta una instalación sobre la boda de la estatua de la Libertad neoyorquina y la barcelonesa estatua de Colón. En la presente edición de la Bienal de Venecia, cuya trama argumental está vagamente orientada hacia las instalaciones artísticas, hay 34 países representados en el sector oficial de los pabellones nacionales.

La Bienal de Venecia es, sin duda, el certamen artístico internacional de más solera, pues, creado en 1895, ha logrado sobrevivir a toda suerte, de vicisitudes políticas y artísticas.Las características por las que la cita artística logró remontar el vuelo a comienzos de los ochenta tras una profunda crisis consisten en combinar el sistema de los pabellones nacionales con la creación de una plataforma crítica alternativa donde se defienden los valores nuevos, exposición que recibe el nombre de Aperto, y una serie de muestras y actividades complementarias que se suman a la animación cultural permanente que vive esta mítica ciudad, cuyas únicas señas de identidad, desde el siglo XVIII, consisten en vender turísticamente su imagen.

En la presente edición, aparte los 34 países representados en el sector oficial, han sido 26 los que, a través de los artistas seleccionados por un comité internacional de expertos, configuran el mapamundi político de Aperto 90. En lo que se refiere a los primeros, que dependen de comisarios nombrados por los Gobiernos participantes, la desigualdad artística no se manifiesta menor que en ediciones anteriores.

En todo caso, sí se puede adelantar que, como siempre, también en esta edición destaca Italia, en cuyo enorme pabellón serán presentados 20 artistas, entre los que cabe citar a G. Anselmo, A. Boetti, De Dominicis, N de Maria, C. M. Mariani, C. Olivieri, V. Pisani, E. Tatafiore, etcétera; el de Estados Unidos, con la monográfica de Jenny Holzer; el del Reino Unido, con Anish Kapoor; el de la RFA, con H. y B. Becher, pero sobre todo R. Mucha; el de Austria, con Franz West; Holanda, con Rob Scholte; Canadá, con Geneviève Cadieux; Suiza, con Olivier Mosse y A. Schiess; Francia, cuyo brillante y polémico comisario Jean-Louis Froment, ha sustituido a los artistas por los arquitectos que han proyectado la reforma del pabellón de su país; y, claro, España, que presenta este año al catalán Antoni Miralda.

Aperto 90

En cuanto al Aperto 90, se presenta en esta edición comparativamente más tambaleante, aunque sólo sea por ser fácil deducir de antemano, conociendo la nacionalidad de los cinco críticos encargados de la selección, el número de los artistas participantes de cada país. Así, valga como botón de muestra el que haya 13 italianos, 7 franceses, 8 alemanes, 7 británicos y 9 norteamericanos, todos los cuales suman ellos solos mucho más del 50% de la participación del resto de los 21 otros países representados. De todas formas, aunque España no haya tenido esta vez ningún ángel tutelar en el comité de selección, no ha salido mal parada, pues cuenta con tres artistas: Pepe Espaliú, Pello Irazu y Perejaume.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de mayo de 1990