Rebeldes afganos matan a dos generales en un asalto contra una ceremonia militar

Un grupo de rebeldes afganos irrumpió ayer en una ceremonia de reconciliación -en la que varios miles de mujaidines se disponían a entregar sus armas- celebrada cerca de la localidad de Herat (al oeste de Afganistan a unos 1.200 kilómetros de Kabul), desatando un intenso tiroteo. Murieron al menos diez personas, entre ellas dos generales y otro medio centenar sufrieron heridas, según testigos presenciales.

El asalto fue protagonizado por la organización Jamiat-Islami, uno de los movimientos sunitas que se oponen al régimen prosoviético de Afganistán, según informa la agencia France Press citando a fuentes de la resistencia.

La ceremonia, que había reunido a unas 10.000 personas, entre ellas numerosos diplomáticos y periodistas extranjeros, fue interrumpida por un grupo de rebeldes provistos de armas automáticas que hicieron fuego indiscriminadamente durante unos 15 minutos. Varios testigos dijeron haber visto diez cadáveres, entre ellos los de algunos niños.

Altos mandos

Fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores afgano señalaron que el viceministro del Interior, el general Jalal Razmanda, estaba entre las víctimas, así como otro general cuyo nombre no fue facilitado. El gobernador de la provincia de Herat, Fazle Haq Kalil Yar, resultó gravemente herido, según las mismas fuentes.Razmanda, uno de los generales muertos, era el encargado directo de la Khad, la policía política del régimen prosoviético, y había sido uno de los negociadores con los grupos rebeldes para lograr un acuerdo de paz tras la retirada de las tropas de la URSS en febrero del año pasado.

La ceremonia de ayer había sido preparada como uno de los hitos fundamentales del plan de reconciliación nacional impulsado por el presidente Najibullah, con el fin de que las guerrillas antigubernamentales depongan las armas.

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Al menos 3.000 guerrilleros y varios miles de opositores al régimen habían acudido a la fiesta para testimoniar que deponían las armas. También fueron trasladados desde la capital Kabul numerosos diplomáticos y periodistas extranjeros, a los que se evacuó rápidamente tras la matanza, de la que no dio información la televisión afgana. Radio Kabul culpó del hecho a "un pequeño grupo terrorista".

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