Alfredo Conde: "El escritor debe ser capaz de imaginar barbaridades"

Su libro de relatos 'Música sacra' supone su retorno a la actividad literaria

, Santiago de Compostela - 04 abr 1990 - 22:00 UTC

El escritor gallego Alfredo Conde ha retornado a la actividad literaria después de cinco años de silencio, los transcurridos desde la publicación de su última novela, El griffon, premio nacional de Literatura en 1985. Una colección de nueve relatos, género que Conde tan sólo había abordado en los inicios de su carrera, bajo el título de Música sacra, fue publicada hace dos meses en gallego y hoy será presentada en su versión al castellano. "El escritor es aquel que ha de imaginar barbaridades", señala Conde, quien manifiesta sentirse en esta nueva etapa capaz de imaginar más barbaridades que antes.

Tras el éxito de El griffon, el escritor, nacido en Allariz (Orense) en 1945, ha permanecido al margen de la actualidad literaria. Su única obra publicada en este período ha sido una incursión en el periodismo, Conversación en La Habana (1989), que recoge una larga entrevista que Conde realizó a Fidel Castro para la televisión autonómica gallega.Los últimos 26 meses de su vida han transcurrido en los despachos, como conselleiro de Cultura de la Xunta de Galicia y diputado autonómico del PSOE. Una etapa controvertida que afirma que le convirtió en "más triste, más adusto, más escéptico", pero que a la vez le ha enriquecido como literato: "El escritor ha de ser quien debe imaginar cualquier barbaridad , y yo ahora soy capaz de imaginar más barbaridades que antes".

Conde entiende la literatura como el resultado de una actitud vital. En su opinión, "el escritor necesita tener experiencias, conocer mejor a los seres humanos. Yo no creo en los escritores profesores de literatura, porque, salvo honrosas excepciones, tienen unos grandes conocimientos, pero también una vida lo suficientemente monótona como para no sacar nada de ella".

Su estancia en la Xunta de Galicia no le impidió encontrar ratos libres para dar forma a los nueve cuentos que constituyen Música sacra, cuya traducción al castellano ha realizado él mismo en colaboración con Xavier Senin. Pero la ocupación administrativa sí le obligó a escoger deliberadamente el género del relato, ya que le fue imposible hallar la concentración necesaria para aventurarse en una novela que tenía proyectada. Al final, la historia se quedó en uno de los nueve relatos, El tercer lugar, sobre la peripecia de un abogado en el purgatorio.

El resto de los cuentos tan sólo tienen entre sí que están encabezados por una cita de Bearn, la novela de Lorenzo Villalonga. Hay relatos realistas, costumbristas, fantásticos, de tono lírico, "casi uno para cada tipo de lector".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 04 de abril de 1990.