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Madrid, espacio para las instalaciones

11 artistas exponen en el Círculo de Bellas Artes

La ciudad de Madrid va a convertirse en un "espacio de interferencias" con la puesta en marcha del trabajo de 11 artistas que presentarán sus instalaciones en el Círculo de Bellas Artes y en la acera de la calle de Alcalá. Del 9 de febrero al 22 de abril, una serie de experimentos artísticos, "que no son ni cuadros ni esculturas", según el crítico Javier Maderuelo, van a "invadir un espacio y a transformarlo con todo tipo de conceptos y materiales".

La exposición Madrid, espacio de interferencias, presentada ayer en el Círculo de Bellas Artes antes de su apertura oficial, el próximo viernes, agrupa a 11 artistas que residen y trabajan en Madrid, de distintas generaciones y tendencias artísticas, unidos en la misma opción estética de la instalación.Darío Corbeira, Nacho Criado, Marcelo Expósito, Francisco Felipe, Gabriel Fernández Corchero, Juan Hidalgo, Concha Jerez, Eva Lootz, Sara Rosemberg, Adolfo SchIosser e Isidoro Valcárcel son los artistas que componen la muestra, con un presupuesto de 15 millones.

El comisario de la exposición, Javier Maderuelo, considera que existe una línea de continuidad entre el experimentalismo de los años sesenta y las propuestas de los jóvenes artistas, que, aunque participan de corrientes como el minimalismo, el arte conceptual o el povera, realizan instalaciones como una actividad artística autónoma.

"La instalación es un género y no un estilo", dice Maderuelo. "Lo básico de una instalación es invadir un espacio y transformarlo con diversos elementos, desde conceptos abstractos hasta palabras, y todo tipo e materiales". Como referencia de otras exposiciones con instalaciones se recuerdan las colectivas Fuera de formato y Una obra para un espacio.

El más veterano de los participantes, Juan Hidalgo, uno de los creadores del grupo Zaj, en 1964, pionero de propuestas multimedia "nada convencionales", prefiere el término ambiente al de instalación. "Aquellos trabajos experimentales y conceptuales tienen ahora su reconocimiento. Lo importante es que el arte tiene que ser una cosa muy libre y se tiene que expresar con los medios y materiales que puedan ser útiles en ese momento". Hidalgo ha llenado un espacio con Música en el aire 1990, a base de hilos de lana y papel pautado.

En las aceras de la calle de Alcalá se han montado 11 conjuntos de Darío Corbeira y dos columnas de diabasa verde de Francisco Felipe. En el vestíbulo del edificio, una Moby Dick, en granito y acero, de Adolfo SchIosser. La primera planta, con las mesas y comida real, de Isidoro Valcárcel; las letras, de Sara Rosemberg; la frase de Kant en la pared, de Marcelo Expósito; el estanque luminoso, de Eva Lootz, y los paisajes, de Fernández Corchero. En el salón de baile reposan la construcción de Nacho Criado y el laberinto de Concha Jerez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de febrero de 1990