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69 muertos en el siniestro del avión colombiano que se quedó sin dos motores y sin combustible

El fallo en dos de los cuatro motores y la falta de combustible en un Boeing 707 de la compañía colombiana Avianca fueron la causa aparente del accidente aéreo registrado la noche del pasado jueves, cuando el aparato se estrelló contra una zona residencial situada en Cove Neck, en la orilla norte de Long Island (Nueva York). El balance provisional del accidente del aparato, que transportaba a 158 personas, señala que 69 de ellas fallecieron y que 89 lograron sobrevivir. Algunos heridos seguían anoche en grave estado. El avión -vuelo 052- realizaba el trayecto Bogotá-Nueva York, y su trágico contacto con tierra se produjo a unos 40 kilómetros de Manhattan.

Este accidente se produce dos meses después de que otro avión de Avianca estallara por los aires tras despegar del aeropuerto de Bogotá a causa de una explosión provocada por una bomba colo cada en el interior del aparato por los narcotraficantes del cártel de Medellín, según. informaciones policiales. Las causas exactas del accidente de Long Island no se conocerán hasta que se haya analizado el contenido de la caja negra del aparato, que fue hallada, a las pocas horas de haberse producido el accidente. La autoridades aéreas federales norteamericanas han señalado que el avión 707 de Avianca se hallaba realizando su segunda maniobra de aproximación a una de las pistas del aeropuerto Kennedy, cuando el piloto comunicó por radio que se estaba quedando sin combustible y que había perdido dos motores.

Versiones contradictorias

La radio no emitió ningún nuevo mensaje, aunque pocos minutos después llegó la noticia del accidente, que se produjo exactamente a las 21.45 del jueves (3.45 del viernes, hora peninsular).

Un portavoz de Avianca, Ricardo Torres, declaró que el mal tiempo y la saturación del aeropuerto Kennedy retrasaron el aterrizaje del avión, que estaba previsto para las ocho de la tarde, por lo que el aparato "estuvo volando en círculos", declaró Torres.

Esta versión fue desmentida por la torre de control del Kennedy, donde uno de sus responsables explicó que el aparato realizó una primera aproximación equivocada a las 21.214 y que el accidente se produjo cuando el piloto inició la segunda maniobra.

El avión se partió en cuatro pedazos. No hubo explosiones ni incendios posteriores, debido a la falta de combustible, y ése fue el factor que salvó a muchos de los pasajeros que viajaban a bordo del aparato. Ningún residente de Cove Neck resultó herido o muerto, aunque algunas casas resultaron dañadas, como la de los padres del tenista John McEnroe, cuyo jardín se convirtió en la morgue donde se depositaron inicialmente los cadáveres.

Al menos tres de las personas que fallecieron en el accidente de Long Island portaban bolsas de cocaína en el interior de sus intestinos, según confirmó ayer por la noche Mary Cooper, una portavoz de la agencia antinarcóticos norteamericana. Según Cooper, los equipos médicos descubrieron dos cadáveres con bolsas de droga en su interior y que un herido que fue radiografiado también tenía varios objetos en el interior de su estómago, que resultaron ser papelinas con sustancia estupefaciente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de enero de 1990

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