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Largas colas el primer día de la exposición 'Velázquez' en el Museo del Prado

Cerca de 7.500 personas visitaron ayer la muestra, que reúne 80 obras del pintor sevillano

Las colas de gente que deseaba visitar la exposición Velázquez, que ayer se abrió al público en el Museo de¡ Prado, Negaron a prolongarse en la calle hasta la cuesta de Moyano, a unos 400 metros de la puerta de entrada. Dentro, la cola seguía por las escaleras y un largo pasillo. Al cierre de¡ museo, a las siete de la tarde, habían visitado la muestra alrededor de 7.500 personas. La exposición, que reúne 80 de las 90 obras que se conservan del pintor sevillano, estará abierta al público hasta el 30 de marzo, desde las nueve de la mañana hasta las siete de la tarde.

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El visitante resopló incrédulo, mientras movía la cabeza ante el espectáculo que descubría. Alargó el cuello un poco más para ver el detalle de la pintura y repitió el gesto, que terminó esta vez con una sonrisa. Retrato de un hombre joven, una de las obras de Velázquez que se exponen actualmente en el Museo del Prado y que procede del Museo de Múnich, fue una de las recompensas o de los hallazgos de este visitante que había pasado cerca de dos horas de espera para visitarla.Fuera, las colas de gente llegaron a medir, ayer, hasta 400 metros de longitud. Recorrían la fachada principal, el paseo a lo largo del jardín Botánico y llegaban hasta la cuesta de Moyano. Sin embargo, según comentaron algunos resignados visitantes, la cola era ordenada y avanzaba rápidamente. Dentro, las salas no estaban abarrotadas, se podían ver tranquilamente las pinturas y muchas personas, con el catálogo en la mano, se detenían casi ante cada cuadro.

Pero no todos tuvieron la misma experiencia. La señora Madison, una turista inglesa, contemplaba sin prisas un cuadro de Botticelli en el pasillo, al lado del largo último tramo de la cola. "No, no he venido al Prado a apreciar los fondos de este museo", se apresuró a explicar. "Yo también vine a la exposición de Velázquez, pero no he podido entrar".

"Vine ayer porque los carteles decían que se inauguraba el 23, y me dijeron que vuelva al día siguiente. Vine temprano hoy, pagué mi entrada, y, como no hablo español, nadie me supo explicar qué cola debía formar. Me metí en una durante una hora, al llegar me dijeron que ésa no era. Luego fui a otra y al final me dijeron que me había equivocado. A la tercera renuncié y aquí estoy, viendo los otros cuadros", afirmó.

Confusión

Es fácil que los turistas extranjeros se sientan desorientados, porque las señales que indican el camino a la exposición son muy bonitas, pero no muy explícitas. Un personaje de La fragua de Vulcano, el joven Apolo, indica con lánguido gesto de su dedo índice la dirección a seguir. "Se ha querido organizar todo tan bien, que es todo una confusión", co menta uno de los vigilantes del museo. "Pero eso es porque se trata del primer día, luego ya todo irá mejor".

A la entrada de la exposición se han instalado unas mesas don de se venden catálogos y carteles de la exposición. Se ha hecho una edición de 15.000 ejemplares del catálogo, que se vende a un precio de 3.500 pesetas. Ayer cuatro horas después de haber sido abierta al público la muestra, se habían vendido cerca de 3.000 ejemplares. Por el momento, el museo no ha editado ninguna otra guía de la exposición, ni un folleto de mano. Como única ayuda se encuentran los habituales expositores con hojas explicativas generales sobre la vida y principales obras del pintor sevillano pertenecientes a la colección del Prado.

El horario de visita es el habitual del museo, pero, si la afluencia del público es excesiva, se ha considerado ampliarlo a mayor número de horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de enero de 1990