El viento empuja la mancha de crudo hacia las costas de Marruecos

Un fuerte viento empujó ayer en dirección a las costas atlánticas marroquíes la marca negra de 70.000 toneladas de crudo provocada por el incendio del petrolero iraní Khark 5. En Oualidía, Safi y Essauira, localidades al sur de Casablanca, un dispositivo de seguridad de 2.500 personas observaba con angustia el acercamiento de la gran mancha negra, que mediada la tarde se había fragmentado en varios trozos, el más próximo de los cuales estaba a unos 30 kilómetros de tierra.Pese a las medidas adoptadas para cercar y contener la marea negra, los expertos confesaban que sólo un cambio en la dirección de los vientos permitiría evitar la catástrofe. Las autoridades marroquíes seguían manteniendo ayer el tono optimista que les ha caracterizado en las últimas dos semanas. "Ni un sólo metro cuadrado de nuestras costas ha sido aún alcanzado", decía Mulay Ahmed Alaui, ministro de Estado, que acusó a la Prensa extranjera de sensacionalismo.

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No era ésa la opinión de Brice Lalonde, secretario de Estado francés para el Medio Ambiente, ni de Robert Bigoureux, alcalde de Marsella y especialista en estos asuntos. Los dos franceses, presentes en Marruecos para coordinar con las autoridades del país magrebí la lucha contra la marea negra, estimaban que, de continuar el mal tiempo, la contaminación causada por el Khark 5 podía escapar a todo control humano.

La región amenazada ayer por la marea negra es uno de los paraísos marroquíes, un lugar de playas aún vírgenes, criaderos de ostras y aguas preñadas de buena pesca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de enero de 1990.

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