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40 muertos y 800 heridos en un atentado contra el cuartel general de la policía secreta colombiana

Una poderosa bomba que estalló ayer en Bogotá en el cuartel general de la policía secreta colombiana causó la muerte a 40 personas, heridas a 800 e importantes daños. Las autoridades no dudan en adjudicar el hecho al narcoterrorismo. El atentado acalló el revuelo causado por la noticia de que los extraditables, brazo armado de¡ cártel de Medellín, habían anunciado una tregua unilateral si el Congreso aprobaba, dentro de la reforma constitucional en curso, la Posibilidad de someter a referéndum su extradición a EE UU.

En un comunicado enviado por la tarde a los medios de comunicación en Medellín, los extraditables señalan que "la guerra no parará" hasta tanto el Senado apruebe definitivamente la inclusión de la extradición en el referéndum anunciado para el próximo 21 de enero y dedicado principalmente al proceso de paz con la guerrilla.El martes, por abrumadora mayoría, los parlamentarios de la Cámara baja aprobaron la propuesta de incluir en la consulta popular la cuestión de las extradiciones, en clara rebelión contra el Gobierno y los jefes de los partidos tradicionales.

Un camión bomba, con más de 500 kilos de dinamita, según los informes preliminares, estalló frente a las instalaciones del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), organismo de seguridad del Estado. El saldo provisional era en la tarde de ayer de 40 muertos, más de 800 heridos y daños materiales incalculables. Se cree que a medida que avance la remoción de los escombros aumentará el número de las víctimas.

"La 'mafia' organizada"

"Creo que es obra de la mafia organizada", dijo momentos después el jefe de policía de Bogotá, general Faruk Yanini Díaz. El DAS es el organismo que ha realizado las más importantes investigaciones contra el narcotráfico y sus vínculos con los grupos paramilitares. Su jefe, el general Miguel Maza Márquez, ha sido blanco de varios atentados.

Maza, quien había llegado al edificio minutos antes, se salvó porque sus oficinas son prácticamente un bunker. "Destruyen el edificio, pero no a los hombres que trabajan en el DAS", dijo Manuel Antonio González, uno de los jefes de seguridad de ese organismo, luego de hacer un recorrido por los 11 pisos del edificio.

La fachada oriental quedó completamente destruida. Dentro, todo es ruina. No hay divisiones internas, no hay cristales. Del archivo dactilar no quedó nada. La explosión fue de tal magnitud que los expedientes de los juzgados, que están ubicados en el costado occidental del edificio, fueron a parar a la calle. "Sentí la explosión y me agaché. Al levantar la cabeza sólo vi humo y una lluvia de papeles", contó a EL PAÍS un testigo presencial.

El hecho ocurrió a las 7.30 (13.30, hora peninsular española) y estremeció todo el centro de la capital. El DAS está ubicado en la zona industrial de Paloquemado. Todos los edificios y locales, 10 manzanas a la redonda, entre ellos un importante mercado al aire libre, sufrieron graves daños. Según informó el coronel Manuel González, el camión bomba no fue aparcado, sino que estalló estando en marcha, lo que hace suponer que el conductor murió destrozado. Hasta el mediodía de ayer esta versión no había sido confirmada. La explosión dejó un boquete de 30 metros de ancho por 10 de profundidad.

Ésta no es la única noticia dolorosa que agobia a este país. El martes por la tarde, el director de la Aeronáutica Civil, Yesid Castaños, confirmó lo que nadie hubiera querido que fuera verdad: una bomba fue la causa de la destrucción del avión HK1803 de Avianca que dejó un saldo de 107 muertos el pasado 27 de noviembre. La carga -dijo el funcionario- tenía entre 250 y 1.000 gramos de explosivo plástico. El funcionario agregó que las investigaciones continuarán hasta aclarar completamente el hecho y anunció drásticas medidas de seguridad en todos los aeropuertos del país. No dijo nada sobre los autores del atentado. Lo único que se sabe es que el día del siniestro una voz anónima llamó a Radio Caracol y atribuyó la acción a los extraditables.

Detenciones en Suiza

Por otra parte, la policía de Lugano confirmó ayer la detención de cinco importantes narcotraficantes colombianos el pasado 29 de noviembre en una habitación de un hotel de esa ciudad. Aunque no fueron facilitados los nombres de los detenidos, el diario La Tribune de Geneve y la radio de Lugano informaron que entre ellos figura Severo Escobar, un sobrino del capo de la droga Pablo Escobar.

La policía también les intervino tres kilos de cocaína. La operación fue resultado de una investigación conjunta de la policía antidroga de varios países europeos, incluidos España, Alemania Occidental y Suiza.

La Tribune de Geneve informó que la policía sospechaba que Escobar había introducido cientos de kilos de cocaína en Europa occidental desde Colombia desde que se estableció en Lugano, a finales de octubre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de diciembre de 1989

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