Clasicismo actualizado
Cuando apareció Michael Nyman en el escenario, el público le recibió con una ovación de varios minutos. Era el reconocimiento a una larga trayectoria musical que le ha llevado a ser considerado como uno de los más destacados compositores de este siglo. Exagerada o no esta afirmación, de lo que no cabe duda es de que Nyman, por la innovación que supuso su irrupción en los ambientes musicales a finales de los setenta, por ser uno de los fundadores del movimiento minimalista, por su magnífico trabajo para nueve filmes del realizador británico Peter Greenaway, es ya, a sus 45 años, un clásico.Un clásico en todas las acepciones del término. En Sevilla basó su concierto en las bandas sonoras de las películas El contrato del dibujante, A zed and two noughts y Drowning by numbers, todas ellas dirigidas por Greenaway. La influencia de los grandes clásicos -el tema de Drowning by numbers está extraído de la Sinfonía concertante, de Mozart, y sus referencias a Scarlatti son continuas- es constante y evidente en toda la dilatada producción del compositor londinense.
Michael Nyman Band
Teatro Lope de Vega. Sevilla, 26 de octubre.
Pero mientras que la denominada música clásica evolucionó, a partir de la rotura de la tonalidad por Schönberg, hacia la experimentación electrónica, Nyman es respetuoso con la tonalidad, y todas sus creaciones están concebidas para instrumentos tradicionales.
Las irregularidades interpretativas que se produjeron en el concierto -hubo desajustes y desequilibrios sonoros entre los diferentes instrumentos- quedaron casi completamente borradas por el ensimismamiento producido en el público por la presencia en el escenario de una música y de un compositor que conforman una de las tendencias artísticas más importantes de los últimos años.


























































