LA LIDIA

Sólo para carne

Los toros de la viuda de Garrido sólo servían para carne. Destartalados, mansos, sin fuerza y a la defensiva, quitaron la afición a más de uno. El sobrero, sexto de Flores Tassara, atropellaba en su embestida, pues reparado de la vista andaba y con síntomas de haber sido tentado antes. Obligó, de salida, a Boni a tirarse de cabeza al callejón. Cada arrancada de este toro era un constante ¡ay!, y bastante hizo el torero con tragar en cuatro derechazos y matarlo de estocada entera. El diestro tuvo arrestos y honradez, y también mala suerte al despachar de feo bajonazo a su primero, privándose de cortar oreja.

Ni José Antonio Campuzano ni Manili tendrían diferente suerte que el Boni, ya que los toros de ambos, flojos y descastados, se quedaban cortos en la embestida. El primero de Campuzano le miraba, medía y punteaba al engaño en mitad del pase. Distraído y vago su segundo, tomaba la huida por sistema. El tesón de Campuzano extrajo algunos pases. Manili aguantó tornillazos, arreones y se salvó con reflejos de haber ido para el hule.

Garrido / Campuzano, Manili, Boni

Cinco toros de Viuda de Garrido, destartalados, flojos y descastados; uno, de Flores Tassara, manso, reparado de la vista, con síntomas de toreado. José Antonio Campuzano: palmas; silencio. Manili: palmas; silencio. Boni: petición y dos vueltas; palmas.Plaza de Zaragoza, 10 de octubre. 3º corrida de la Feria de Pilar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de octubre de 1989.