Maurizio Scaparro: "El poder sirve para exprimir a la ciencia y al arte"

El director italiano presenta en España 'Vita di Galileo', de Bertolt Brecht

Maurizio Scaparro ha trascendido su personalidad de hombre de teatro para convertirse en un heterodoxo embajador del viejo continente. Scaparro no vende europeísmo, sólo grita a voces algo que su lucidez le ha llevado a ver. "Que Europa sólo tendrá alma si ésta le viene dada a través del arte y la cultura. Como si fuera una praxis de sus teorías, Scaparro pasea por Madrid -los días 13,14 y 15, en el Festival de Otoño- y Barcelona -días 19, 20 y 21, en el teatro Poliorama-, una de sus producciones de más éxito, Vita de Galileo, de Bertolt Brecht, en la que el director italiano aborda de lleno las relaciones entre arte, ciencia y poder. Tres conceptos que Scaparro relaciona afirmando que "el poder sirve para poder exprimir al máximo a la ciencia y al arte" y sobre los que el director italiano debatirá en las jornadas que hoy se inician en la Res¡dencia de Estudiantes de Madrid.

"Hay que recordar que Brecht no es sólo un viejo marxista, sino un gran poeta" comenta Scaparro, quien incide en el hecho de que la obra también ofrece aspectos autobiográficos del autor alemán. "En este sentido", dice Scaparro, "Brecht y Galileo adoptaron posturas firmes y radicales en cuanto a su compromiso con la sociedad que les tocó vivir".Con Vita di Galileo, cuyo espectáculo Scaparro pretende que sea moderno, bien recitado pero por encima de todo popular, el director se adentra también en un compromiso personal desde el cual establece, de unos años a esta parte, una batalla infatigable: "La vida de Galileo, la de Brecht, la nuestra, está llena de sangre, dolor, felicidad y compromiso, pero lo que se aborda es la relación entre arte, poder y ciencia".

Desde este presupuesto, Scaparro se ha convertido en los últimos años en un teórico de la filosofía del teatro, ampliando este campo al del mundo del arte y de la ciencia y relacionándolo con un fenómeno inherente a la sociedad: el poder. Su mensaje básico, cuyo desarrollo ha llegado a ser un profundo discurso analítico, no sería otro que afirmar que el poder sirve para exprimir al máximo a la ciencia y por tanto también al arte.

"Lo que se espera en los próximos años de la relación entre arte y ciencia", comenta, " es la posibilidad de que el arte no esté aislado y se funda con la ciencia, porque el arte es científico y a la inversa y hay que tratar por todos los medios de que ambos campos trabajen juntos para que el mundo sea mejor". Scaparro disertará sobre estos temas en unas jornadas que se inician hoy y en las que participarán, entre otros, Jorge Semprún, ministro de Cultura y Adolfo Marsillach, director general del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de octubre de 1989.

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