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"El espíritu del 68 sólo permanece en las costumbres"

El mar y el tiempo, de Fernando Fernán-Gómez, película presentada ayer a concurso en el festival de cine de San Sebastián, cuenta la historia de un español exiliado en Argentina que regresa al país en 1968, el año en que los jóvenes miraban con esperanza de contagio al mayo francés. Fernán-Gómez ha reconstruído un momento del franquismo "no desde la nostalgia sino desde la frustración", según afirmó ayer en rueda de prensa durante el festival.Cree que el espíritu de 68 permanece en las costumbres porque la gente lo ha aprovechado para llevar una vida más libre, pero no en la zona externa que corresponde a la política, alejada de los ideales del compromiso y de la ética.

Fernán-Gómez explica que en su filme aparece "un grupo perfectamente aislado, casi ceñido al ámbito de una familia poco común en aquel momento, no de derechas, ni católica, comunista o republicana, sino procedente de una posición ácrata marginada del entorno ideológico".

Aunque asegura que no ha querido dar una imagen crítica en extremo de aquella sociedad, "sí, he querido criticar la corrupción moral de ese momento del franquismo, a partir de un punto de vista que es el fracaso de la moral libertaria. Con el franquismo se produjo una enorme e insistente decadencia de la ética que, en la película, contagia en parte al grupo".

El cineasta interviene además en el papel hermano del exiliado que regresa y de padre de familia, un anarquista que, "obligado a vivir en un país en el que el anarquismo ha fracasado, ha tenido que renunciar a muchas cosas contrarias a su ideología simplemente para poder vivir", explica. ERI director ha pretendido reflejar a los personajes "con amor e ironía, no con nostalgia".

En otras obras como son Las bicicletas son para el verano, dirigida por Jaime Chávarri, sobre la obra teatral de Fernán-Gómez, en El viaje a ninguna parte, de Fernán-Gómez, y en el El mar y el tiempo, la acción se sitúa en la guerra civil o en elfranquismo. "Ninguna de estas películas es nostálgica", dice Fernán Gómez, "porque no hay en ellas añoranza, ya que el tiempo que se refleja es un mal tiempo, la guerra en Las bicicletas..., los comediantes y sus precariedades en El viaje..., y en El mar y el tiempo, el 68, que tuvo también un mal fin. Nada de esto puede producir nostalgia; de las tres se desprende un sentimiento común de tristeza melancólica causada por la frustración social, artística, laboral y política".

Humor

La película está vertebrada por el humor y la tristeza. "Esto se debe", dice Fernán-Gómez, "a que quería una historia sincera por mi parte, que respondiese al modo como se me presenta a mí la vida, en la que nunca faltan los momentos dolorosos ni los alegres, en clave de lo que siempre se ha dado en llamar tragicomedia".

Rafaela Aparicio, que llegó ayer a San Sebastián, José Soriano, Aitana Sánchez-Gijón, Manuel Alexandre, Fernando Guillén Cuervo y Cristina Marsillach, entre otros actores, aparecen en el reparto.

Con Aparicio, Fernando Fernán-Gómez ha trabajado en siete películas, y dice seguir asombrándose de su "naturaleza extraordinaria y envidiable agilidad mental para llegar a conocer el personaje". Al igual que en Mamá cumple 100 años, actúan como madre e hijo, y el director reconoce que aquella relación en la película de Carlos Saura ha tenido influencias en algunas escenas de El mar y el tiempo.

La razón del título es que "son los dos factores que separan al exiliado que interpreta José Soriano del mundo que trata de recuperar a su regreso". El mar y el tiempo fue en principio unos guiones para una serie de televisión, de cinco horas, que dirigió Mara Recatero. De ellos, Fernán-Gómez hizo una especie de novelación publicada posteriormente. Tras leerla, los productores José Luis García Sánchez y Víctor Manuel le pidieron que escribiese un guión para un largometraje.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de septiembre de 1989