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El director del ensayo cIínico afirma que el fabricante de la píldora abortiva no quiere distribuirla en España

"Si no actúa el Gobierno, la píldora RU-486 no se comercializará en España". Así lo afirma José Antonio Díaz García-Donato, director del ensayo clínico de este producto en nuestro país y máximo responsable del hospital General de Valencia. El laboratorio Roussel-Uclaf, que ha paralizado los estudios sobre la RU-486 en todo el mundo debido a presiones de grupos antiabortistas, sólo distribuye su píldora en Francia porque el Gobierno francés asumió directamente la responsabilidad. El producto es empleado también en China, país que compra la sustancia al laboratorio y fabrica allí la píldora.

La RU-486 es una píldora de efecto antinidatorio. Tiene un elevado porcentaje de garantía de interrupción del embarazo sin Intervención quirúrgica si se torna en los 35 primeros días. También tiene efectos anticonceptivos si se utiliza como píldora del día siguiente.

Como ocurre con cualquier otro medicamento, antes de ser autorizada su comercialización por el Ministerio de Sanidad es necesario realizar un ensayo clínico (experimentación con personas que se prestan voluntariamente a ello). El ensayo clínico de la RU-486 en España ha tenido dos fases. La primera, con 100 pacientes, se llevó a cabo en Valencia y concluyó a finales del pasado año, con un porcentaje del 76% de éxitos. La segunda corresponde al Hospital del Mar, de Barcelona, que ha concluido la experimentación en 50 casos, con resultados similares a los de Valencia, y al hospital Severo Ochoa, de Leganés (Madrid). Éste último centro sólo ha experimentado el medicamento en ocho pacientes hasta el momento.

El Ministerio de Sanidad, que no ha otorgado aún la autorización para que el producto se distribuya en nuestro país, no necesita esperar a que concluya la segunda fase del ensayo clínico. Los resultados de la primera son suficientes. Pero la dificultad, señala José Antonio Díaz, estriba en la actitud del laboratorio, que ha paralizado los estudios que estaba previsto desarrollar en todo el mundo y se resiste a autorizar la comercialización. Los grupos antiabortistas amenazaron con hacer una campaña para boicotear los productos de Roussel-Uclaf, que fabrica, entre otras cosas, analgésicos y antibióticos.

En España estaba previsto pero no se realizará un nuevo estudio sobre el efecto del medicamento con prostaglandinas, que incrementan el porcentaje de éxitos. "Es imperdonable", dice Díaz, "que se paralicen por motivos económicos unos estudios que podrían estar en marcha y además abrir nuevas líneas de investigación sobre otras aplicaciones".

Díaz considera que la difusión de un producto que puede acabar casi definitivamente con el aborto quirúrgico debe ser impulsada por los Gobiernos y otros organismos internacionales. "Ya que se comercializa en Francia", señala, Ia CE sería un buen foro para pedir que el resto de países miembros tenga la oportunidad de utilizar el producto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de septiembre de 1989

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