Tenacidad y fe

PEDRO SORELA, Puede que en Perú hayan existido sólo dos escritores de diarios, al decir de Ribeyro, pero los diarios han tenido una importancia decisiva en la narrativa peruana: a Vargas Llosa, el diario en forma de correspondencia de Gustave Flaubert -un documento minucioso y largo sobre cómo un escritor se inventa su talento a base de trabajo- le convenció de que la creación literaria es sobre todo cuestión de tenacidad y fe, y le dio fuerzas para terminar venciendo su incuestionable torpeza a la hora de escribir. Así lo contó Vargas al día siguiente de comenzar los cursos de verano de El Escorial, ante un grupo de estudiantes que no esperaban tenerle a él en un curso dedicado a su obra.

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Son pocos los escritores que logran tener una noción clara de lo que escriben, mientras lo hacen, y esa es la razón de que sea necesaria la fe. "Un exceso de autocrítica puede ser mortal para la creación", explicó Vargas, y de la misma forma en que muchos se han quedado en la orilla de una página en blanco por falta de autoestima, otros, como Balzac, llevaron a cabo una obra proteica por su confianza en lo que hacían. Para Vargas Llosa, lo que hay detrás de Balzac es una gran convicción, y se puede suponer que Borges no escribió novela porque le resultaba inconcebible la fe de abandonarse a un mundo que supone escribirla. Mario Vargas se describió a sí mismo como un escritor de acción, incapaz de encerrarse en una habitación de corcho como Proust.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 10 de agosto de 1989.