¡Buena suerte, Menem!
Desesperados ante una economía destrozada, los votantes argentinos dejaron que la esperanza triunfara sobre la cautela en las elecciones presidenciales del pasado domingo. El vencedor por una sólida mayoría electoral es el peronista Carlos Saúl Menem.El peronismo es tan difuso que algunos seguidores podrían ser descritos como fascistas y otros como socialdemócratas, con una docena de variantes entre ambas definiciones. Pero los peronistas no han ocupado el poder al frente de la nación desde 1976 y las propias convicciones de Menem son vagas.
Menem, sirio de nacimiento y gobernador de una provincia relativamente pobre, es un orador persuasivo con una atractiva esposa, Zulema. Era un joven durante la primera época de Perón, entre 1946 y 1955, y fue encarcelado a continuación de la segunda, recordada por el caótico mandato de la tercera mujer de Perón, Isabel. Este período terminó con la toma del poder por una junta militar que dejó tras sí una deuda externa de 40.000 millones de dólares, perdió una guerra contra el Reino Unido y fue responsable de la muerte de 9.000 opositores políticos. Estas desgracias han marcado y cambiado Argentina. Sin caer en un optimismo forzado, Washington debiera desear buena suerte a Menem y ayudar a Argentina a domesticar el monstruo de la deuda, que devora sus ingresos al mismo tiempo que la sequía devasta la economía.
17 de mayo


























































