Una cuestión de ecología

Jeremy Treglown, un inglés que fue profesor en Oxford y que hoy desarrolla su trabajo profesional en el Times Literary Suplement de Londres, comparó en el encuentro internacional de Milán a los lectores actuales de autores clásicos con los verdes ecológicos: los clásicos han de ser tratados como seres vivos, como elementos sin recambio en una sociedad que no está sobrada de aire.La metáfora inglesa, que se produjo en el curso de una serie de intervenciones de periodistas culturales sobre el porvenir incierto de su profesión oleaginosa, incluyó otros detalles que acercaron al crítico inglés a aquel personaje conocido de la película de Peter Sellers Bienvenido Mr. Chance: si la ecología de los clásicos sigue cambiando, sería bueno cortar por lo sano. Es necesario conservar y cultivar, para propagar los beneficios de lo que tenemos.
Por otra parte, no es bueno quedarnos con un solo huerto de clásicos, los nuestros: ¿y los orientales, y los latinoamericanos, y los que despreciamos porque no tenemos ni idea de su existencia?
Hay que revisitar los clásicos, y crear un clima que no les haga visitantes indeseados en un mundo que no está capacitado para comprenderles. La escuela y la universidad, pueden ayudar a eliminar el desconocimiento. Si se cumplen los requisitos de sus cuidados, cree Treglown, la propia literatura del presente sería mucho más sana. En Milán, al menos por un día, se hizo caso de la receta ecológica. A pesar del acoso, editores, escritores, e incluso las estatuas de piedra en las que hoy viven los escritores muertos, asistieron en Milán a una celebración extraña: la fiesta de los clásicos huérfanos.


























































